Ryanair gana un 15% menos y prevé 2.000 millones más de factura de combustible
La aerolínea ganó 2.147 millones en su primer semestre fiscal, un 15% menos, con ingresos al alza pero costes operativos un 10% más altos.

Ryanair cerró su primer semestre fiscal —el que termina en septiembre— con un beneficio de 2.147 millones de euros, un 15% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior. La aerolínea de bajo coste creció en pasajeros y en ingresos, pero los costes subieron más deprisa y la compañía advierte de que la factura del queroseno se encarecerá en 2.000 millones en 2027. Así lo recoge Economía Digital a partir del comunicado de resultados de la propia empresa.
Más pasajeros, menos margen
Los números del semestre dibujan una compañía que sigue creciendo en volumen pero que pierde rentabilidad por el camino. Los ingresos avanzaron un 3%, hasta los 10.080 millones de euros, y el tráfico de pasajeros se incrementó un 6% frente al mismo periodo del año anterior. El problema está en la otra columna de la cuenta de resultados: los costes operativos subieron un 10%, hasta 7.690 millones.
Cuando los gastos crecen a más del triple de ritmo que los ingresos, el beneficio se estrecha aunque se vendan más billetes. Es exactamente lo que ha ocurrido. A ello se suma que las tarifas medias de los vuelos fueron un 4% más bajas que un año antes. La compañía atribuye esa caída al conflicto en Oriente Medio, que según su consejero delegado, Michael O'Leary, generó dudas entre los viajeros y retrasó las reservas, obligando a bajar precios para llenar los aviones.
El combustible, la gran incógnita de 2027
El aviso más relevante para el conjunto del sector aéreo es el del queroseno. Ryanair prevé que los precios del combustible de aviación se mantengan altos «hasta bien entrado el año 2027» salvo que haya una resolución rápida del conflicto en Oriente Medio. El impacto estimado sobre su propia cuenta de resultados ronda los 2.000 millones adicionales.
Conviene matizar qué es esto: una previsión de la propia compañía, no un dato cerrado. El combustible es una de las dos o tres partidas de coste más pesadas de cualquier aerolínea y las compañías suelen cubrirse comprando carburante a precio fijo con meses o años de antelación, una práctica conocida como hedging. Cuando esas coberturas vencen y hay que renovarlas con el crudo más caro, el sobrecoste aparece de golpe en la cuenta.
O'Leary ha ido más lejos y ha pronosticado que los billetes vivirán el próximo verano «la mayor subida de la historia en Europa», aunque no ha concretado cifras. También ha deslizado que grandes grupos como Lufthansa o Air France acabarían recibiendo ayudas públicas en ese escenario. Son declaraciones del directivo, no proyecciones verificadas. Este encarecimiento de la energía se suma a un contexto europeo tensionado, con el gas europeo en máximos desde 2022.
Pulso con Bélgica por las tasas aeroportuarias
En paralelo a los resultados, Ryanair mantiene un enfrentamiento abierto con el Gobierno belga. La aerolínea ha anunciado la supresión de una veintena de rutas desde los aeropuertos de Bruselas y Charleroi como respuesta al aumento de las tasas aeroportuarias, que pasan a cinco euros en 2025 y subirán a siete euros desde el 1 de enero de 2027.
Entre las conexiones canceladas figuran las que unen el aeropuerto internacional de Bruselas con Barcelona, Madrid, Valencia y Málaga. Bruselas mantendría únicamente la ruta con Dublín, mientras que Charleroi conservará 13 aviones y eliminará vuelos a Oviedo, Dubrovnik, Nimes y otros destinos europeos.
La compañía cifra el primer recorte en «un millón de asientos menos» este invierno y amenaza con llegar a dos millones en verano si las tasas siguen subiendo. O'Leary ha calificado esos gravámenes de «políticas estúpidas» y ha sostenido que «Bélgica sufrirá dramáticamente» si el Ejecutivo federal persiste.
Sobre el empleo, el directivo asegura que la decisión no afectará a la plantilla, que sería reubicada en bases de Eslovaquia o Hungría. Medios belgas, en cambio, cifran en 200 los puestos que se perderían en Charleroi. Son dos versiones distintas del mismo recorte y, de momento, no hay una cifra confirmada por ambas partes.
Para el viajero español, el efecto más tangible es la pérdida de conexiones directas entre Bélgica y cuatro de las principales ciudades del país, además de la presión al alza sobre los precios que la propia aerolínea anticipa para el próximo verano.
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Elaborado a partir de información publicada por Economía Digital · Fuente primaria: documento original