Trabajo avanza que la inflación marcará la subida del SMI de 2027
El secretario de Estado de Trabajo reconoce el repunte de precios y sitúa en el último trimestre el inicio de la negociación del salario mínimo para 2027.

El Ministerio de Trabajo ha dejado claro que la evolución de los precios será el argumento central en la próxima negociación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, admitió que la inflación está repuntando y que ese repunte resta poder de compra a quienes cobran el mínimo legal, según recogió Europa Press durante la presentación de los datos de paro de agosto.
El calendario también quedó apuntado: la mesa de negociación para fijar la cuantía de 2027 arrancará en el último trimestre de este año. El SMI es el suelo salarial que la ley fija para cualquier trabajador en España y se acuerda habitualmente con sindicatos y patronal, aunque el Gobierno puede aprobarlo sin consenso.
Los convenios crecen en torno al 3%
Pérez Rey situó el alza de los salarios pactados en la negociación colectiva «en torno al 3%», una cifra que él mismo consideró insuficiente para compensar la evolución reciente de los precios. Esa referencia importa porque marca el punto de partida del debate: si la inflación se consolida por encima de ese 3%, la actualización del mínimo tendría que ser mayor para que las rentas más bajas no pierdan capacidad de compra en términos relativos.
La primera referencia estadística será el dato de IPC que publique el INE en las próximas semanas. El repunte de los precios ya se está notando en varios frentes del bolsillo familiar, desde los carburantes hasta los costes financieros, como refleja el encarecimiento de la vuelta a la rutina en septiembre.
El decreto que cambia la estructura del SMI
En paralelo a la negociación de la cuantía, sigue su tramitación el real decreto que modifica la estructura del salario mínimo y regula las llamadas cláusulas de absorción y compensación. Con esas cláusulas, muchas empresas descuentan de complementos ya existentes la subida del mínimo legal, de modo que el coste salarial total apenas varía. Es una práctica extendida en sectores como la vigilancia, la limpieza o la hostelería.
Trabajo explica que la norma está pendiente de informes de otros ministerios y de organismos consultivos, y que sirve para trasponer la directiva europea de salarios mínimos adecuados. Esa norma comunitaria introduce el criterio de que el mínimo debe ser suficiente para vivir con dignidad y presta atención también a la cobertura de la negociación colectiva y a los mecanismos de actualización. Desde el ministerio se niega la existencia de discrepancias internas en el Gobierno y se asegura que la tramitación avanza «en plena normalidad».
Pérez Rey anunció además que la mesa de transparencia salarial volverá a convocarse a lo largo de este mes, con el objetivo declarado de cerrar un acuerdo con los agentes sociales contra la discriminación salarial.
A quién afecta más
El impacto de cualquier subida del SMI no se reparte por igual. Las actividades intensivas en mano de obra con salarios cercanos al mínimo —restauración, gestión hotelera, limpieza, seguridad y servicios externalizados— son las más sensibles, porque trabajan con márgenes operativos estrechos y no siempre pueden subir precios al mismo ritmo que los costes. En cambio, sectores como la banca o la energía tienen retribuciones medias claramente por encima del mínimo legal, con lo que el efecto directo es menor.
Dentro del propio sector servicios hay diferencias relevantes. Las empresas con contratos plurianuales que incluyen cláusulas de revisión de precios pueden amortiguar el encarecimiento, mientras que las que trabajan con tarifas dinámicas y demanda fuerte tienen más margen para repercutirlo al cliente final. La duración de los contratos y la sensibilidad de la demanda al precio son, en la práctica, los factores que determinan el golpe.
El otro elemento a vigilar es el propio decreto: si se limitan las cláusulas de absorción, la subida del mínimo se trasladaría de forma más directa a los costes laborales, sin la compensación que hoy permiten los complementos. La patronal previsiblemente pedirá moderación, mientras el ministerio ya ha adelantado que su prioridad es preservar el poder adquisitivo.
El contexto tampoco ayuda a cerrar posiciones: España figura entre los países de la UE donde el salario mínimo pierde más terreno frente a la inflación, según los datos recogidos por Eurofound. La cifra final para 2027 no se conocerá hasta que la mesa avance en el último trimestre.
Información elaborada a partir de la publicada por Merca2, con declaraciones recogidas por Europa Press.
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Elaborado a partir de información publicada por Merca2 · Fuente primaria: documento original