Brussels Airlines permitirá a su tripulación negarse a volar a Tel Aviv
Pilotos y personal de cabina de la aerolínea belga podrán rechazar los vuelos a Tel Aviv sin represalias, tras una reunión entre la dirección y los sindicatos.

Los pilotos y el personal de cabina de Brussels Airlines podrán negarse a operar vuelos con origen o destino en Tel Aviv sin que ello tenga consecuencias laborales. El acuerdo llega tras una reunión entre la dirección de la aerolínea belga y los sindicatos, según informaron medios locales recogidos por elDiario.es a partir de un despacho de la agencia EFE.
El conflicto es un ejemplo de cómo la seguridad en destino puede convertirse en materia de negociación colectiva en el sector aéreo, un ámbito en el que las condiciones de trabajo están estrechamente ligadas a la operativa comercial de las compañías.
Qué han acordado la empresa y los sindicatos
El sindicato que representa a los empleados de la compañía apoyó su posición en que las autoridades belgas continúan recomendando evitar los viajes no esenciales a Israel. Sobre esa base, puso en duda que la situación en el país permita retomar con normalidad las conexiones aéreas, según la agencia de noticias Belga.
El portavoz de la aerolínea, Nico Cardone, explicó tras el encuentro que la empresa se ha tomado "el tiempo necesario para escuchar todas las preocupaciones relativas a la seguridad de nuestros vuelos con destino a Tel Aviv y para responder a ellas".
Cardone recordó además que la solución se apoya en mecanismos que ya existen en el sector: "En el sector aéreo existen procedimientos que permiten a los miembros del personal no realizar un vuelo si no se sienten bien psicológicamente". El portavoz subrayó que los trabajadores de la compañía "pueden recurrir a este procedimiento como siempre, sin temor a represalias".
Se trata, por tanto, de la aplicación de una figura conocida en la aviación comercial: la posibilidad de que un tripulante se declare no apto para volar por motivos psicológicos o de estado de forma, sin que la empresa lo interprete como una negativa injustificada a trabajar. La clave del acuerdo está en que la dirección reconoce expresamente que ese mecanismo cubre también los vuelos a Tel Aviv.
De la tripulación voluntaria al horario ordinario
Las conexiones entre la capital belga y la ciudad israelí se reactivaron hace unas semanas. Hasta ahora, según los medios citados, se cubrían con tripulaciones formadas por voluntarios y por miembros de la propia dirección de la compañía, una fórmula excepcional que evitaba asignar esos servicios a la plantilla en general.
El cambio llegó al incorporarse la ruta a la programación habitual: desde septiembre, los vuelos a Tel Aviv figuran en los cuadrantes de trabajo ordinarios, en las mismas condiciones que el resto de destinos. Ese paso fue el detonante del choque, porque el sindicato consideró que la dirección no había respetado los acuerdos previos sobre esa conexión.
La respuesta sindical fue presentar un preaviso de huelga, un instrumento de presión que abre la puerta al paro pero que en la práctica sirve con frecuencia para forzar la vuelta a la mesa de negociación. Antes de la reunión, además, dos vuelos despegaron hacia Tel Aviv pese a la oposición de parte de la tripulación asignada.
Por qué importa
El caso muestra el margen que tienen los comités y sindicatos del transporte aéreo para condicionar decisiones operativas de las aerolíneas, un sector en el que un preaviso de huelga tiene un impacto inmediato sobre la programación y los ingresos. También en España la conflictividad laboral en la industria y el transporte se ha canalizado en los últimos meses por esa vía, como muestra la huelga indefinida convocada en Airbus.
Para los pasajeros, el acuerdo no implica por ahora la suspensión de la ruta: la compañía mantiene la conexión en su programación, aunque deberá cubrir las plazas de tripulación con personal que no se acoja al procedimiento pactado.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Economía · Fuente primaria: documento original