La huelga de Airbus en España llega a los 34 días sin acuerdo y con la mediación cerrada
Los trabajadores de Getafe y Sevilla mantienen los paros tras cinco semanas. Airbus ha cerrado los dos espacios de mediación en el SIMA y los sindicatos convocantes estudian acciones legales.

La huelga en las plantas españolas de Airbus acumula ya 34 días, unas cinco semanas de paros que arrancaron en julio y se convirtieron en indefinidos en agosto. Según el relato recogido por elDiario.es en las asambleas de Getafe (Madrid) y San Pablo (Sevilla), los dos mayores centros de la multinacional en España, el descontento sigue intacto pese al desgaste económico que suponen tantas jornadas sin cobrar.
El conflicto ha entrado además en una fase más enrevesada: la compañía ha cerrado los dos espacios de mediación abiertos en el SIMA (el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje, el organismo al que empresas y sindicatos acuden para intentar desbloquear conflictos laborales) y emplaza a negociar con el conjunto de la representación sindical. Los convocantes de la huelga lo interpretan como una maniobra para dejarles fuera.
Qué reclama la plantilla
El detonante inmediato fue la reducción del teletrabajo, decidida de forma unilateral por la dirección, pero los trabajadores consultados describen un malestar acumulado durante años: pérdida de poder adquisitivo, recortes en prestaciones como el comedor o el transporte colectivo y un deterioro general de las condiciones respecto a la situación de hace una década.
El argumento central de los huelguistas es que la empresa no atraviesa dificultades. Airbus cerró el ejercicio pasado con un beneficio de 5.221 millones de euros, un 23% más que en 2024, impulsado entre otras áreas por el negocio de Defensa. Varios empleados comparan además los salarios españoles con los de otros países del grupo: sostienen que por el mismo trabajo se paga bastante más en Alemania, sin que las diferencias en coste de vida justifiquen la brecha.
En Madrid pesa especialmente el precio de la vivienda, que según los propios trabajadores explica por qué el conflicto arrancó en Getafe antes de extenderse a Sevilla. Si quieres el detalle de las cuantías que fija el acuerdo vigente, puedes consultar los salarios que recoge el convenio de Airbus.
Una negociación atascada en dos mesas
Tras el estallido del verano, la compañía se sentó a negociar y puso sobre la mesa mejoras que rechazaba meses antes, entre ellas volver a vincular las subidas salariales al IPC, el índice que mide la evolución de los precios al consumo. Pero en las últimas semanas endureció su posición y exigió el levantamiento de los paros como condición para firmar.
El problema añadido es de interlocución. La huelga la convocan los sindicatos minoritarios UGT, CGT y ÚTIL, que integran el comité de huelga, mientras la mayoría sindical —CCOO, ATP y SIPA— no respalda los paros indefinidos. Airbus cerró primero la mediación con el comité de huelga y creó después una mesa paralela con todas las organizaciones; ante la negativa de los convocantes a negociar allí y la retirada de SIPA, también dio por cerrado ese segundo foro.
CGT, UGT y ÚTIL estudian emprender acciones legales contra la empresa por vulneración del derecho de huelga, al entender que negarse a negociar con quien convoca los paros no es admisible. Desde CCOO, en un comunicado, defienden que seguirán trabajando para encontrar una salida que mejore el presente «sin poner en riesgo nuestro futuro». Fuentes de Airbus, por su parte, insisten en que la multinacional seguirá buscando una solución para los empleados, la empresa y su futuro en España.
El coste para los trabajadores y el día después
Cinco semanas de huelga se notan en las nóminas. Una trabajadora del centro sevillano de San Pablo explicó que el mes pasado cobró 700 euros y que está tirando de ahorros para pagar la hipoteca de un piso comprado a principios de año. Aun así, defiende continuar. Otros empleados advierten de que si la dirección cierra un acuerdo solo con la mayoría sindical, votarán en contra para dejar constancia de que el conflicto no está resuelto.
En las asambleas se apunta ya a dos horizontes: la negociación del próximo convenio colectivo y las elecciones sindicales de 2027. La imagen que utilizó una trabajadora en Getafe resume el estado de ánimo: la plantilla se ve como «un volcán en erupción» y recuerda que los volcanes inactivos «no significa que estén muertos».
Información elaborada a partir de la crónica publicada por elDiario.es desde las asambleas de Getafe y Sevilla.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Economía · Fuente primaria: documento original