Un experto inmobiliario avisa: comprar casa en 2027 será aún más difícil
Sergio Izaro atribuye el encarecimiento de la vivienda a la falta de obra nueva y no a la especulación: el déficit acumulado supera las 750.000 casas.

La vivienda sigue instalada en el primer puesto de las preocupaciones de los españoles y, según el analista inmobiliario Sergio Izaro, el escenario para 2027 no apunta a una mejora. En declaraciones recogidas por ABC Economía, procedentes de una charla difundida en el canal de YouTube Invernomics Real Estate, el experto sostiene que acceder a una compra será todavía más complicado el año que viene y que la causa principal no es la inflación ni la especulación, sino que no se construye al ritmo que exige la formación de nuevos hogares.
Precios al alza y financiación más cara a la vez
Izaro combina dos variables que, según su diagnóstico, se refuerzan entre sí. Por un lado, calcula que el precio de la vivienda ha subido en torno a un 12% en los últimos doce meses. Por otro, señala que el euríbor —el índice de referencia al que se ligan la mayoría de hipotecas variables en España— vuelve a aproximarse al 3%.
El efecto combinado es doble para quien necesita financiación: encarece el esfuerzo previo, porque la entrada y los gastos crecen con el precio, y encarece después la cuota mensual, porque el coste del dinero es mayor. Hasta hace pocos años, esas dos fuerzas solían moverse en sentidos opuestos; cuando coinciden, el golpe sobre la capacidad de compra se multiplica.
El ejemplo de Valencia y la extensión a otras provincias
Para aterrizar las cifras, el analista recurre a datos del portal Idealista: en Valencia el precio medio del metro cuadrado rondaría ya los 3.500 euros. Con esa referencia, una vivienda de 100 metros cuadrados con tres habitaciones y dos baños se acercaría a los 350.000 euros antes de impuestos.
A partir de ahí plantea un cálculo sencillo. Una pareja con unos ingresos conjuntos de 3.500 euros mensuales necesitaría alrededor de 105.000 euros para cubrir el 20% de entrada más un 10% estimado de gastos asociados a la operación. Ahorrando 1.000 euros al mes, reunir esa cantidad llevaría cerca de diez años.
El matiz que subraya Izaro es geográfico: precios que antes se asociaban casi en exclusiva a Madrid y Barcelona se han generalizado, y comunidades como Aragón, Cantabria o Castilla-La Mancha también han registrado incrementos relevantes. La brecha entre lo que suben los precios y lo que suben las nóminas es, en su análisis, el verdadero cuello de botella. El desajuste entre ambos ritmos conecta con el debate sobre la evolución del salario medio frente a la inflación.
Un déficit de oferta que podría acercarse al millón de viviendas
El punto central de su argumento es la oferta. Con España por encima de los 49 millones de habitantes, cita estimaciones del Banco de España según las cuales la lentitud administrativa y la falta de planificación han generado un déficit acumulado superior a 750.000 viviendas. Si la población sigue creciendo más rápido de lo que se construye, ese desfase podría aproximarse al millón de unidades.
Es un desplazamiento del foco: frente a quienes sitúan el origen del problema en la compra especulativa o en la inversión extranjera, Izaro apunta a un sistema incapaz de dar respuesta a la demanda que él mismo genera.
Precios nominales y precios reales: una distinción relevante
El analista introduce una advertencia metodológica que conviene retener. Una cosa es el precio nominal, el que aparece en el anuncio, y otra el precio real, el que resulta de descontar la inflación acumulada. Según su lectura, la vivienda está en máximos nominales en numerosas zonas, pero en términos reales el conjunto de España todavía no habría superado los niveles previos a 2008.
Eso no significa que el esfuerzo de compra sea menor: si los salarios no acompañan al coste de la vida, la accesibilidad se deteriora aunque el precio ajustado por inflación no marque récord. La comparación con la burbuja de hace casi dos décadas, recuerda, tiene un origen distinto —entonces sobraba crédito y obra, ahora falta oferta—, aunque el impacto sobre los hogares sea igualmente severo.
Qué previsión hace, y qué no
Conviene separar el dato del pronóstico. Las cifras de precios, euríbor y déficit proceden de fuentes identificadas; la conclusión es una previsión personal del analista: con oferta insuficiente, crecimiento poblacional e inflación, considera improbable una caída fuerte y generalizada de los precios a corto plazo.
Otros analistas han puesto el acento en factores complementarios, como el peso de las herencias en la capacidad de compra o el creciente endeudamiento de los hogares con nómina. El diagnóstico coincide en lo esencial: el acceso a la vivienda depende hoy menos del ahorro corriente y más de variables estructurales que tardan años en corregirse.
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Elaborado a partir de información publicada por ABC Economía · Fuente primaria: documento original