Scope sube el rating de España a 'A+' con perspectiva estable
La agencia mejora la nota de la deuda española por el crecimiento, la caída del déficit y la reducción de la deuda pública, que cerró 2025 en el 100,7% del PIB.

La agencia de calificación Scope Ratings ha subido la nota de la deuda española a largo plazo desde 'A' a 'A+' y, al mismo tiempo, ha rebajado la perspectiva de positiva a estable. La decisión, avanzada por Expansión, se apoya en el ritmo de crecimiento de la economía, la mejora de las cuentas públicas y la menor vulnerabilidad exterior del país.
Una calificación crediticia (o rating) es la opinión que una agencia tiene sobre la capacidad de un emisor —en este caso, el Estado— de devolver el dinero que pide prestado. Subir un escalón significa que Scope ve menos riesgo de impago. El cambio de perspectiva a estable indica que, con la información actual, la agencia no anticipa nuevos movimientos de la nota a corto plazo.
Crecimiento por encima del potencial
Scope prevé que el PIB español avance un 2,6% en 2026 y un 2,1% en 2027. Para el conjunto del periodo 2026-2031 calcula un crecimiento medio próximo al 2%, por encima del llamado crecimiento potencial, que sitúa en el 1,7%. El potencial es el ritmo al que una economía puede expandirse de forma sostenida sin generar desequilibrios, dada su población activa, su capital y su productividad.
Entre los factores que explican ese dinamismo, la agencia cita la fuerza de la demanda interna —el consumo de los hogares y la inversión dentro del país—, la evolución del empleo y la aportación de los flujos migratorios, que amplían la población en edad de trabajar.
Déficit y deuda, la parte fiscal
En el terreno de las cuentas públicas, Scope recuerda que el déficit se redujo desde el 3,3% del PIB en 2023 hasta el 2,4% en 2025, y estima que se mantendrá en torno al 2,3% entre 2026 y 2031. El déficit es la diferencia entre lo que el Estado ingresa y lo que gasta en un año; cuando es negativo, se cubre emitiendo deuda.
Sobre el endeudamiento, la agencia parte del 100,7% del PIB registrado al cierre de 2025 y proyecta que la ratio baje por debajo del 92% en 2031. Es una senda de reducción lenta pero sostenida, condicionada a que se cumplan sus previsiones de crecimiento e inflación.
Los riesgos que señala la agencia
La mejora no borra los puntos débiles. Scope enumera cuatro: el nivel todavía alto de deuda pública, el desempleo estructural (el paro que persiste incluso en fases de expansión), las presiones de gasto asociadas al envejecimiento de la población —pensiones y sanidad, sobre todo— y la fragmentación parlamentaria. Su advertencia es que estos elementos reducen el margen de maniobra del Gobierno si llega un nuevo susto económico o financiero.
El coste de financiación a largo plazo es, además, una variable que no depende solo de España: la presión sobre los tipos a largo plazo en todo el mundo encarece las emisiones de cualquier tesoro público. Funcas ya ha calculado que la factura de intereses podría acercarse a los 60.000 millones en 2030.
La lectura del Gobierno
Fuentes del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa han interpretado la decisión como un reconocimiento por parte de agencias, mercados e inversores de la fortaleza y la modernización de la economía española, según recoge Europa Press. El departamento subraya que España se financia hoy a un coste inferior al de Francia e Italia.
Economía apunta también que la deuda cerró 2025 en el 100,7% del PIB, por debajo del 101,4% contemplado en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo, y que la previsión oficial para 2026 la sitúa en el 99,3%. Desde el máximo alcanzado a principios de 2021, el endeudamiento habría caído casi 26 puntos y el déficit habría mejorado 7,5 puntos desde 2020.
Como prueba del acceso a los mercados, el ministerio cita las demandas récord de las últimas emisiones sindicadas del Tesoro —colocaciones en las que un grupo de bancos coloca la deuda entre inversores— y el coste medio de la cartera de deuda, que se sitúa en el 2,43% frente al 4,07% de 2011.
Para el contribuyente, el efecto de una subida de rating es indirecto: cuanto mejor sea la nota, menor suele ser el interés que exigen los inversores por comprar deuda española, y menos dinero del presupuesto se destina a pagar intereses en lugar de a otras partidas.
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Elaborado a partir de información publicada por Expansión · Fuente primaria: documento original