Sánchez defiende en Nueva York la subida del 66% del salario mínimo
El presidente del Gobierno participó con el alcalde Zohran Mamdani en un foro sobre política económica y situó el coste de la vida como eje central del debate.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunió el 23 de septiembre en Nueva York con el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, en la residencia oficial de Gracie Mansion. Ambos participaron después en un desayuno de trabajo titulado "Building an economy for the many" (construir una economía para la mayoría), un foro dedicado a debatir modelos de política económica orientados a repartir el crecimiento entre el conjunto de la población. Así lo informó el propio Gobierno en una nota publicada en La Moncloa.
Al encuentro asistieron también el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, entre otros participantes.
El salario mínimo, como argumento central
En su intervención, Sánchez defendió que "la justicia social no es enemiga del crecimiento económico" y recurrió al balance de sus ocho años de mandato para sostenerlo. El dato que puso por delante fue la evolución del salario mínimo interprofesional: una subida del 66% desde que llegó al Gobierno.
"Nos dijeron que destruiría empleo. Falso: ahora tenemos más gente trabajando que nunca", afirmó el presidente según la transcripción difundida por Moncloa.
El SMI es el suelo salarial legal por debajo del cual no puede contratarse a un trabajador a jornada completa. Su revisión, que el Gobierno fija por real decreto tras consultar a sindicatos y patronal, ha sido uno de los puntos de fricción recurrentes entre el Ejecutivo y las organizaciones empresariales, que han venido advirtiendo de su impacto sobre los márgenes de las empresas pequeñas y sobre la contratación de los perfiles menos cualificados.
Sánchez añadió que, además de esa subida, se han reforzado los derechos laborales y que uno de cada dos nuevos empleos creados en Europa se está generando en España. Conviene precisar que el presidente no detalló el periodo ni la fuente estadística de ese cálculo en la intervención recogida por Moncloa.
El coste de la vida, "la cuestión económica central"
El otro eje del discurso fue la carestía. "El coste de la vida no es un problema secundario. Es la cuestión económica central de nuestro tiempo", sostuvo, en un contexto que describió marcado por las tensiones geopolíticas y las disputas comerciales. Según su relato, tanto en la pandemia como en la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania España aplicó medidas de apoyo a los hogares que no lastraron la economía.
Es un debate que sigue abierto en España: la presión de los precios sobre el presupuesto familiar se refleja en que la cesta de la compra absorbe ya el 15% del gasto de los hogares, y la propia AIReF ha advertido de que nuevas ayudas frente a la inflación tensionan el compromiso fiscal con Bruselas.
Sánchez enumeró además tres indicadores: que España es "una de las economías avanzadas de mayor crecimiento del mundo", que el desempleo está en su nivel más bajo en casi dos décadas y que la desigualdad se encuentra en mínimos desde que existen registros comparables, que sitúa en 2008.
Inmigración y finanzas públicas
El presidente dedicó parte de su intervención a la inmigración, a la que atribuyó un efecto económico positivo: sostuvo que los trabajadores migrantes contribuyen a las finanzas públicas y sostienen el Estado del bienestar. "La migración nos hace un país mejor", dijo.
Cerró su discurso afirmando que "España está demostrando que otro modelo económico es posible" y reclamando que el crecimiento llegue al conjunto de la sociedad. Se trata, en todo caso, de afirmaciones políticas realizadas en un foro de debate, no de un anuncio de nuevas medidas.
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Elaborado a partir de información publicada por lamoncloa.gob.es · Fuente primaria: documento original