La industria española acelera en octubre: el PMI sube a 52,2 pese a los costes
El PMI manufacturero español alcanzó 52,2 puntos en octubre, su mejor dato desde agosto de 2025, con fuerte tirón exportador y costes al alza, según S&P Global.

La industria española cerró octubre con su mejor ritmo de actividad en más de un año, impulsada sobre todo por los pedidos del exterior. Pero el dato llega con una contrapartida: los costes vuelven a subir con fuerza y las fábricas han frenado las contrataciones. Así se desprende del índice de gestores de compras (PMI) manufacturero que elabora S&P Global, recogido por Expansión.
Qué mide el PMI y qué dice ahora
El PMI es una encuesta mensual a responsables de compras de empresas industriales. Su lectura se interpreta con una referencia sencilla: por encima de 50 puntos indica expansión de la actividad respecto al mes anterior, y por debajo, contracción. En octubre el indicador español se situó en 52,2 puntos, el mejor registro desde agosto de 2025 y el segundo mes consecutivo en zona de crecimiento.
La mejora no es solo de titular. Según la encuesta, la producción y los nuevos pedidos crecieron a la vez por primera vez en seis meses, y ambos anotaron sus mejores cifras en aproximadamente un año. El motor fue la demanda internacional: los nuevos pedidos procedentes del extranjero encadenaron dos meses al alza.
El lado incómodo: los costes
El propio informe advierte de que las presiones inflacionistas se han intensificado de forma significativa. La combinación de una oferta limitada y una demanda sólida ha disparado de nuevo los precios que pagan los fabricantes por sus insumos —las materias primas y suministros que necesitan para producir—, con especial intensidad en los metales como el hierro y el acero.
Los otros grandes responsables son la energía, el combustible y el transporte. S&P Global señala que la inflación de costes fue fuerte, muy por encima de su media histórica y la más rápida desde el máximo de cuatro años que se registró en mayo. No es un problema aislado del sector: la presión en el mercado energético europeo se ha notado en los últimos meses, con el gas europeo en máximos desde 2022 y una factura de la luz en niveles elevados de cara al invierno.
Ante ese encarecimiento, las fábricas han trasladado parte del golpe al cliente final. Los precios de venta subieron al ritmo más rápido de los últimos cuatro meses, consolidando la tendencia al alza tras el mínimo de julio.
El empleo, el punto débil
El repunte de la actividad no se ha traducido en contratación. Al contrario: las empresas se mostraron reacias a incorporar personal nuevo e incluso a cubrir las vacantes de quienes se marcharon voluntariamente, de modo que el saldo neto fue un descenso marginal del empleo industrial frente a septiembre.
El director de economía de S&P Global Market Intelligence, Paul Smith, lo resumió así al valorar el dato:
"Este repunte en el crecimiento resulta aún más impresionante si se considera el contexto de las dificultades que siguen afectando al sector, principalmente los elevados precios de la energía".
Smith apunta también que las perturbaciones en el lado de la oferta siguen ahí y se traducen en plazos de entrega cada vez más largos, y que el temor a que la inestabilidad global se prolongue explica la cautela en las plantillas.
Cadena de suministro y expectativas
Los retrasos de los proveedores volvieron a repetirse en octubre, en línea con una tendencia que arrancó en julio de 2023. La nota positiva es que el alargamiento de los plazos fue el menor de los últimos ocho meses.
La respuesta de las fábricas ha sido anticiparse: aumentaron sus compras de materias primas por primera vez desde noviembre de 2025, lo que generó un ligero incremento de los stocks de insumos, algo que no ocurría en trece meses. Es una señal de que esperan mantener el ritmo de producción, pero también de que prefieren cubrirse ante posibles cortes de suministro.
Donde sí se nota el desgaste es en las expectativas. La confianza de los fabricantes sobre los próximos doce meses se mantuvo en terreno positivo, pero retrocedió respecto a septiembre y quedó muy por debajo de su tendencia habitual, lastrada por los costes y por la incertidumbre geopolítica.
El balance, por tanto, es de dos velocidades: una industria que vende más, sobre todo fuera, mientras convive con márgenes presionados, suministros irregulares y una plantilla que no crece.
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Elaborado a partir de información publicada por Expansión · Fuente primaria: documento original