EEUU revisa al alza su PIB al 2,2% y la inflación baja al 3,4%
El Departamento de Comercio eleva el crecimiento del segundo trimestre, el PCE sorprende a la baja y el sector privado suma 90.000 empleos en septiembre.

La economía estadounidense ha encadenado tres datos mejores de lo previsto a un mes de las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre: una revisión al alza del crecimiento, una inflación por debajo de lo esperado y el mayor avance del empleo privado desde mayo. Así lo recoge Expansión, que atribuye las cifras al Departamento de Comercio y a los indicadores de precios y empleo publicados esta semana.
El contexto importa porque el estado de la economía suele pesar más que cualquier otro factor en el voto. La frase que acuñó en 1992 James Carville, estratega de la campaña de Bill Clinton —"es la economía, estúpido"— sigue sirviendo de referencia para interpretar unas elecciones en las que se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Un PIB revisado del 1,5% al 2,2%
El Departamento de Comercio corrigió al alza su estimación del producto interior bruto del segundo trimestre. El avance respecto al trimestre anterior quedó en el 0,6%, dos décimas más que en la primera publicación, lo que eleva la tasa interanual —la comparación con el mismo trimestre del año precedente— del 1,5% al 2,2%.
La mejora, según la misma fuente, se apoya en lecturas más sólidas de la inversión, del gasto de los consumidores y del desembolso de las administraciones públicas. Las revisiones de este tipo son habituales: las primeras estimaciones de PIB se publican con información incompleta y se corrigen cuando llegan datos definitivos de comercio, inventarios y servicios.
La inflación sorprende a la baja
El segundo dato relevante es el índice de precios del gasto en consumo personal, conocido por sus siglas en inglés, PCE. Es el indicador de inflación que la Reserva Federal utiliza como referencia para su objetivo de estabilidad de precios, por encima del IPC tradicional. En agosto avanzó un 3,4% interanual, tres décimas menos que el 3,7% que anticipaban los analistas.
Esa sorpresa a la baja reduce la presión para nuevas subidas de tipos de interés. La Fed los había elevado recientemente hasta la horquilla del 3,75%-4%, en un entorno marcado por el encarecimiento de la energía. Conviene subrayar que una inflación del 3,4% sigue estando claramente por encima del objetivo del 2% que persiguen los grandes bancos centrales: el dato es mejor de lo temido, no bueno en términos absolutos.
90.000 empleos en el sector privado
El tercer indicador es el del mercado laboral. El sector privado creó 90.000 puestos de trabajo en septiembre, el primer avance significativo desde mayo, lo que apunta a que la contratación no se ha detenido pese al endurecimiento monetario.
Los contrapesos: carburantes y coste de la deuda
El cuadro no es uniformemente favorable. Los precios de los carburantes continúan en zona de máximos y el coste de la deuda pública estadounidense marca niveles no vistos en dos décadas, según los datos recogidos por Expansión. Cuando sube la rentabilidad exigida a los bonos del Tesoro, el Estado paga más por financiarse y encarece de forma indirecta el crédito a empresas y hogares.
A ello se suma el deterioro del ánimo de los consumidores: la confianza del consumidor estadounidense se sitúa en mínimos de los últimos doce años, un indicador que suele anticipar la evolución del consumo privado, el principal motor de la economía del país.
Por qué interesa desde España
Lo que ocurre con los precios y los tipos en Estados Unidos no se queda en Estados Unidos. Las decisiones de la Fed influyen en el tipo de cambio del euro frente al dólar, en el coste de financiación de las empresas europeas y en el precio de las materias primas, buena parte de ellas cotizadas en dólares. También condicionan el margen del Banco Central Europeo, igual que lo hacen los movimientos de otros grandes bancos centrales, como la reciente subida de tipos del Banco de Japón.
Para las compañías españolas con negocio en Norteamérica —construcción, infraestructuras, energía o banca— un crecimiento revisado al alza es una señal de demanda más firme. Y para el consumidor español, el componente energético sigue siendo la principal vía de transmisión: mientras los carburantes permanezcan altos, la desinflación será más lenta a los dos lados del Atlántico.
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Elaborado a partir de información publicada por Expansión · Fuente primaria: documento original