El Banco de Japón sube los tipos al 1,25%, máximo en 31 años
Tokio eleva el precio del dinero 0,25 puntos para frenar la caída del yen, tras la intervención conjunta con EE UU y la nueva subida de la Reserva Federal.

El Banco de Japón ha subido su tipo de interés de referencia en 0,25 puntos, hasta el 1,25%, el nivel más alto en 31 años. La decisión cierra buena parte de décadas de dinero prácticamente gratis en la tercera economía del mundo y llega empujada por un factor poco habitual: la presión abierta del Tesoro de Estados Unidos para que el yen deje de depreciarse. Así lo cuenta El País en un reportaje con analistas y exresponsables del banco central nipón.
Por qué Washington quiere un yen más fuerte
La moneda japonesa llegó a cotizar a 164 unidades por dólar, su peor registro en cuatro décadas. El 31 de julio, Estados Unidos y Japón intervinieron conjuntamente en el mercado de divisas —compras masivas de yenes para sostener su precio— y lo devolvieron a los 157. Fue la primera acción coordinada entre ambos países desde 1998.
El interés estadounidense no es altruista. Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda pública de Estados Unidos, con cerca de 1,2 billones de dólares en bonos del Tesoro. Si los inversores japoneses vendieran esos títulos para repatriar capital y reforzar su divisa, el coste de financiación de Washington subiría. A eso se suma el compromiso de inversión japonesa en Estados Unidos de 550.000 millones de dólares hasta 2029, pactado a cambio de una rebaja arancelaria: con un yen barato, esa factura se encarece para Tokio.
Un banco central presionado por dos frentes
Sayuri Shirai, profesora de la Universidad de Keio y miembro del Consejo de Política del Banco de Japón entre 2011 y 2016, describe una tensión de fondo: el banco central quiere subir tipos para apuntalar la divisa, mientras el Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi prefiere tipos bajos para sostener una política fiscal expansiva, es decir, más gasto público. Según Shirai, las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, a favor de un yen fuerte dieron al banco central el pretexto que necesitaba: «Hasta las declaraciones de Bessent, no había una dirección clara».
El movimiento japonés quedó además parcialmente neutralizado. La Reserva Federal subió también un cuarto de punto el 16 de septiembre, hasta situar su tipo de referencia en torno al 3,87%. El diferencial con Japón queda así en unos 2,6 puntos, un margen que sigue invitando a vender yenes para comprar activos en dólares.
El carry trade y la factura de la deuda
Desde que el banco central nipón llevó los tipos a cero en 1999, el yen se convirtió en la divisa favorita del carry trade: endeudarse en una moneda con tipos casi nulos para invertir en activos de mayor rendimiento en otras divisas. Esa operativa, una de las mayores del sistema financiero mundial, pierde atractivo a medida que el dinero japonés deja de ser gratis.
El otro riesgo es fiscal. Ippei Fujiwara, profesor en Keio y Tokio y economista del banco central entre 1993 y 2011, sitúa la deuda pública japonesa en torno al 250% del PIB. Normalizar los tipos encarece el pago de intereses y puede provocar movimientos bruscos en los bonos nipones. Casi el 90% de esa deuda está en manos japonesas, pero Fujiwara advierte de que ese ahorro procede sobre todo de una generación que ronda los 75 años y que ya afronta gastos crecientes en sanidad y cuidados. Su escenario: Japón dependerá cada vez más de inversores extranjeros, menos previsibles.
Efectos desiguales para las empresas y los hogares
Para una economía exportadora, un yen débil tiene dos caras. Según un estudio de la agencia Jiji Press citado por el diario, cada yen de caída frente al dólar añade a Toyota unos 50.000 millones de yenes (alrededor de 276 millones de euros) de beneficio operativo. Pero esa ganancia se erosiona con las compras en dólares de acero, componentes electrónicos, litio para baterías, fletes y seguros.
En los hogares, Tsuyoshi Ueno, del instituto de investigación NLI, recuerda dos décadas de salarios estancados y pérdida de poder adquisitivo mientras el país recibía turistas con capacidad de gasto multiplicada. Shirai alerta de que más del 70% de las hipotecas japonesas son a tipo variable con revisión semestral, por lo que considera excesivo esperar que los tipos se acerquen al 2%.
De cara a los próximos meses, Ueno prevé dos subidas de 0,25 puntos en 2027, en enero y julio, hasta el 1,75%; Shirai apunta a diciembre de este año y marzo de 2027. Son previsiones de analistas, no decisiones anunciadas.
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Elaborado a partir de información publicada por El País Economía · Fuente primaria: documento original