La CBO prevé que la deuda de EE.UU. llegue al 175% del PIB en 2056
Un punto más de tipos de interés elevaría esa proyección hasta el 222%, según la Oficina Presupuestaria del Congreso. El FMI sitúa la deuda mundial cerca del 94% del PIB.

La deuda pública estadounidense vuelve al primer plano del debate económico, pero no tanto por su volumen actual como por la velocidad a la que crece y por el precio que cuesta refinanciarla. El analista Pablo Gil ha dedicado su último vídeo a repasar las proyecciones oficiales sobre el endeudamiento de Estados Unidos, un material que recoge el medio económico Merca2 y que se apoya en estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso estadounidense (CBO) y del Fondo Monetario Internacional.
No hay un umbral mágico de deuda
La idea de partida que defiende Gil es que no existe un porcentaje a partir del cual un país entre automáticamente en problemas. El dato de deuda sobre PIB —es decir, cuánto debe un Estado en relación con todo lo que produce su economía en un año— es solo el primer indicador. Para interpretarlo hacen falta, según su análisis, otras tres variables: el tipo de interés al que se financia esa deuda, el ritmo al que crece la economía en términos nominales (incluyendo la inflación) y si el Gobierno mantiene o no déficit, esto es, si gasta más de lo que ingresa.
Cuando el coste de la deuda supera el crecimiento nominal de la economía, el peso relativo del endeudamiento deja de reducirse y empieza a aumentar por sí solo. Es el fenómeno que los economistas describen como efecto bola de nieve: los intereses generan más deuda, que a su vez genera más intereses. Si además persiste el déficit, los dos factores empujan en la misma dirección.
Las cifras de la CBO
Estados Unidos se mueve hoy con una deuda pública bruta en torno al 126% de su PIB. Según las proyecciones de la CBO citadas en el análisis, si se mantienen las políticas actuales ese porcentaje alcanzaría el 175% en 2056.
El matiz relevante aparece al modificar un único supuesto. Si los tipos de interés que paga el Tesoro estadounidense fueran un punto porcentual superiores a los previstos, la proyección no se quedaría en el 175%, sino que llegaría al 222% del PIB en ese mismo horizonte. Son 47 puntos adicionales derivados de una variación aparentemente pequeña, precisamente porque se aplica sobre un volumen de deuda muy elevado y durante décadas.
La misma oficina añade otro cálculo incómodo: a partir de 2030, el pago de intereses podría superar el gasto conjunto en Seguridad Social y Medicare, los dos grandes programas sociales estadounidenses. Cada dólar destinado a intereses es un dólar que no financia inversión pública y que reduce el margen de maniobra ante una crisis futura.
Un fenómeno global
Las cifras encajan con el diagnóstico de los organismos internacionales. El FMI calcula que la deuda pública mundial rondó el 94% del PIB global en 2025 y podría aproximarse al 100% en 2029. El contexto es conocido: envejecimiento de la población, presión sobre pensiones y sanidad, mayor gasto en defensa, inversión en infraestructura para la inteligencia artificial y transición energética.
A ello se suma el cambio de régimen monetario. Durante décadas, los Estados pudieron endeudarse más mientras los tipos de interés caían de forma prácticamente ininterrumpida. Ese viento de cola se ha agotado: el dinero vuelve a tener coste, como ilustran movimientos recientes de la política monetaria global, entre ellos la subida de tipos del Banco de Japón al 1,25%.
Qué escenario plantea el analista
Gil descarta el relato catastrofista de una suspensión de pagos inminente. El escenario que considera más probable es un ajuste prolongado y poco visible: más impuestos, contención del gasto, algo más de crecimiento, algo más de inflación y periodos con tipos reales negativos, es decir, con la inflación por encima de la remuneración del ahorro. En ese contexto, el coste se reparte de forma gradual entre contribuyentes, ahorradores e inversores.
El propio analista evita extraer conclusiones automáticas sobre activos concretos y subraya que todo depende de cómo evolucionen conjuntamente los tipos y la inflación. En paralelo, los datos macroeconómicos estadounidenses más recientes mostraron una revisión al alza del PIB hasta el 2,2%, una variable clave en cualquier proyección de deuda a largo plazo.
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Elaborado a partir de información publicada por Merca2 · Fuente primaria: documento original