El BCE abre el reparto de su cúpula: Lagarde, Lane y las opciones de Hernández de Cos
El Banco Central Europeo afronta el relevo de su presidenta, su economista jefe y posiblemente de Isabel Schnabel. El español Pablo Hernández de Cos aparece en las quinielas.

El Banco Central Europeo encara un cambio de generación en su cúpula. En los próximos meses vencen o pueden quedar vacantes varios de los puestos con más influencia sobre la política monetaria de la eurozona, y el reparto ya empieza a negociarse entre las capitales europeas. Según ha publicado La Información (20minutos), el asunto entrará en las discusiones del ECOFIN, el consejo que reúne a los ministros de Economía y Finanzas de la UE.
Qué sillas se mueven
El calendario marca tres relevos. El mandato de la presidenta, Christine Lagarde, expira en octubre de 2027. Antes, en junio de ese mismo año, deberá dejar el cargo el economista jefe de la institución, Philip Lane, responsable de la dirección de análisis económico que sustenta las decisiones sobre tipos de interés.
A esos dos relevos previstos se suma uno que podría adelantarse: el diario alemán Handelsblatt apunta a que Isabel Schnabel, representante alemana en el Comité Ejecutivo del BCE, podría abandonar su puesto en los próximos meses para asumir la dirección de mercados del Fondo Monetario Internacional. Si se confirmara, dejaría libre antes de tiempo el asiento alemán en el órgano que dirige el día a día del banco.
Por qué importa quién ocupa esos puestos
El Comité Ejecutivo del BCE lo forman seis personas y es el núcleo ejecutivo de la institución: prepara las reuniones del Consejo de Gobierno y aplica las decisiones de política monetaria. Es decir, quienes lo integran influyen directamente en el rumbo de los tipos de interés que acaban trasladándose a las hipotecas, al crédito empresarial y al coste de la deuda pública en toda la zona euro. De ahí que el reparto se negocie con tanto detalle.
El peso formal de cada país en el BCE se deriva de la participación que su banco central nacional tiene en el capital del organismo. Pero en la práctica, cuando se reparten los altos cargos, junto a los méritos profesionales pesa el llamado equilibrio geográfico: la costumbre de que los grandes Estados miembros estén representados. En ese terreno, Alemania ha tenido históricamente una posición fuerte.
Los nombres que circulan
Una salida anticipada de Schnabel podría despejar el camino a su compatriota Joachim Nagel, presidente del Bundesbank y miembro del Consejo de Gobierno del BCE, para aspirar a la presidencia. Su nombre figura en las quinielas junto al de la propia Schnabel.
Una encuesta del Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF) añade a esa lista a Klaas Knot, presidente del banco central de Países Bajos, y al español Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y hoy director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), la institución que agrupa a los bancos centrales de todo el mundo.
De Cos aparece en esas listas como uno de los perfiles más cualificados, pero se enfrenta a un obstáculo político: España ya ocupa puestos destacados en el entramado comunitario. Nadia Calviño preside el Banco Europeo de Inversiones y Teresa Ribera es vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea y comisaria de Competencia. Esa concentración puede restar apoyos a una candidatura española más en el reparto.
La incógnita del calendario de Lagarde
La segunda variable es cuándo se abrirá realmente la carrera. Lagarde, que cumplirá 71 años en enero, ha ido alternando mensajes: desde el clásico "cuando hay nubes en el horizonte, el capitán permanece en el barco" hasta afirmar que "debe haber una voz europea en el debate presidencial francés". En Davos aseguró además estar "lista para servir".
Un tercio de los consultados por Bloomberg contempla que no llegue a completar sus ocho años de mandato. Desde la gestora ABN Amro sostienen que la eurozona "debe estar preparada ante la posibilidad de que abandone antes de tiempo" y añaden que, aun manteniéndose hasta 2027, la campaña por el puesto debería arrancar muy pronto.
Sea cual sea el desenlace, el relevo llegará en un momento delicado para la política monetaria europea, con el debate abierto sobre los precios y su efecto en el coste de financiación. Ya hemos contado cómo la inflación en la eurozona presiona al BCE y de qué modo encarece la factura de intereses de la deuda pública.
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Elaborado a partir de información publicada por 20 Minutos Economía · Fuente primaria: documento original