La hipoteca acapara el 73% de la deuda de los hogares españoles
El crédito a las familias alcanzó los 723.867 millones en julio de 2026 y la vivienda concentra 530.431 millones, según el Banco de España. El consumo crece más rápido, pero pesa menos.

La compra de vivienda sigue siendo, con diferencia, el principal motivo por el que las familias españolas se endeudan. Según la estadística del Banco de España correspondiente a julio de 2026, el crédito concedido por las entidades financieras a hogares e instituciones sin ánimo de lucro alcanzó los 723.867 millones de euros, de los que 530.431 millones corresponden a préstamos hipotecarios. La cifra la recoge ABC Economía en un análisis publicado esta semana.
Eso significa que en torno al 73% de lo que las familias deben a los bancos está vinculado a la casa. El saldo hipotecario crece un 4,2% respecto al mismo mes del año anterior, un avance moderado pero sostenido que confirma que el ladrillo vuelve a tirar del crédito tras varios años de desapalancamiento, es decir, de reducción de la deuda acumulada por los hogares.
El consumo crece más rápido, pero mueve mucho menos dinero
La otra pata del crédito a las familias es el consumo: los préstamos para comprar un coche, cambiar electrodomésticos o financiar un viaje. Ese segmento avanza a un ritmo del 11% interanual, muy por encima del hipotecario, pero parte de un volumen mucho menor, de modo que su peso en el conjunto de la deuda familiar sigue siendo secundario. Dicho de otro modo: el consumo es lo que más se acelera, pero la hipoteca es lo que más pesa en el bolsillo agregado de los hogares.
Un mercado hipotecario en su mejor momento en 16 años
Los datos del INE referidos a junio apuntan en la misma dirección. Se inscribieron 45.907 hipotecas sobre vivienda en los registros de la propiedad, un 10,8% más que en junio del año anterior, el mejor dato para ese mes en 16 años. El importe medio de los nuevos préstamos se situó en 178.365 euros, con un tipo de interés medio del 2,96%.
El plazo medio de amortización ronda los 25 años, lo que convierte cada firma en un compromiso a muy largo plazo para la economía familiar. Y todo ello en un contexto de presión de la inflación y el euríbor sobre los presupuestos domésticos, que condiciona el margen real de cada hogar para asumir una cuota.
Diferencias enormes entre comunidades
El mercado no es homogéneo. El préstamo medio en Baleares se sitúa en 314.623 euros y en Madrid en 278.941 euros, cifras que triplican prácticamente las de comunidades como La Rioja (107.240 euros) o Extremadura (118.609 euros), entre las más bajas del país. La brecha refleja sobre todo la distancia en precios de la vivienda entre territorios, no una mayor o menor disposición a endeudarse.
El cuello de botella ya no es el crédito, sino el ahorro previo
Los datos de los notarios sitúan el importe financiado en torno al 72% del valor del inmueble. Es decir, la banca cubre alrededor de tres cuartas partes de la operación y exige al comprador aportar el resto, cerca de un 30% del precio, al que hay que sumar impuestos y gastos de la compraventa. Para una vivienda media, eso supone tener ahorradas decenas de miles de euros antes de firmar.
Yogi Thadhani, responsable en España de Prestalo y Finteca, sostiene que «la financiación hipotecaria sigue actuando como la gran columna vertebral del crédito familiar» y considera que el dinamismo actual «muestra la fortaleza y capacidad de endeudamiento de la demanda». A su juicio, con los tipos estabilizados durante los doce meses analizados y el crédito al consumo en niveles altos, el obstáculo para quien quiere comprar «ya no es la falta de financiación», sino disponer de una planificación que no comprometa la capacidad de pago futura.
Por qué importa
La concentración de la deuda familiar en la vivienda tiene una consecuencia directa: cualquier movimiento en los tipos de interés o en el euríbor se traslada al gasto de millones de hogares con hipoteca variable, y por tanto a su consumo. Es un canal que el BCE vigila cuando decide sobre los tipos, porque la política monetaria llega a la economía real en buena medida a través de la cuota mensual. Con el saldo hipotecario creciendo de nuevo y los importes medios en máximos de más de una década, la sensibilidad de las familias españolas a los tipos vuelve a aumentar.
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Elaborado a partir de información publicada por ABC Economía · Fuente primaria: documento original