Andorra estrena '11' en más de 30 cines y cifra en 270.000 euros su retorno local
El thriller rodado en Andorra llega a las salas tras Sitges con 125.000 euros de ayuda pública y un impacto estimado de 270.000 euros en la economía local.

La película 11, producida por la andorrana Contraban y dirigida por Clàudia Serra y Paula Serra, llega esta semana a las salas comerciales después de su estreno mundial en el Festival de Sitges. Más allá de la cartelera, el caso interesa como ejemplo de cómo un país pequeño intenta montar una industria audiovisual propia con dinero público y proveedores locales.
Una ayuda pública de 125.000 euros
El Gobierno de Andorra concedió al proyecto una ayuda a la cinematografía correspondiente a 2025 de 125.000 euros. La ministra de Cultura, Joventut i Esports, Mònica Bonell, asistió a la preestrena celebrada en los Cinemes Illa Carlemany y defendió que iniciativas así permiten a los profesionales andorranos trabajar con equipos de otros países y sacar adelante una película hecha en Andorra y desde Andorra.
Los productores Pau Riera y David Haro insistieron en el mismo argumento durante el acto. Riera citó la creación de Film Andorra —la oficina que promociona el país como destino de rodajes— como un primer paso para consolidar el sector, mientras que Haro subrayó que el Principado no solo puede acoger producciones extranjeras, sino también generar proyectos propios.
Qué dejó el rodaje en el territorio
Las cifras que maneja la productora dan la medida del impacto local. En el rodaje participaron 32 profesionales de los equipos técnico y artístico y 28 empresas proveedoras andorranas. Contraban calcula que la producción generó alrededor de 180.000 euros de gasto directo en el territorio y más de 600 noches de hotel.
A partir de ahí, la productora estima un retorno de 1,5 euros por cada euro invertido en la economía local, lo que situaría el efecto total en 270.000 euros. Conviene tomar ese dato como lo que es: una estimación de la propia empresa, no una medición independiente. El llamado multiplicador —cuántas veces circula un euro gastado en una economía— depende mucho de la metodología empleada y suele variar según quién lo calcule.
Rodaje en los Pirineos y estreno en treinta salas
El thriller está rodado en catalán y buena parte de las localizaciones son andorranas: la Borda de la Peguera, el bosque de la Rabassa y el puente tibetano de Canillo. La trama sigue a ocho niños y dos monitores atrapados en un refugio pirenaico después de que una tormenta de nieve corte los accesos. Sin luz, agua ni comunicaciones, el grupo espera el rescate hasta que descubre que hay un niño más de los que debería haber.
La cinta es una coproducción entre Andorra, España y Argentina, y fue el primer largometraje con participación andorrana que compitió en la sección oficial de Sitges. También figura entre la veintena de títulos preseleccionados por la Acadèmia del Cinema Català para los Premios Gaudí.
El estreno comercial se produce simultáneamente en los Cinemes Illa Carlemany y en más de treinta salas de Cataluña, el País Valenciano, Palma y Valladolid, siempre en versión original en catalán. La productora cifra en unos 450 millones de personas la audiencia potencial del film, una referencia que remite al tamaño del mercado al que teóricamente puede llegar, no a espectadores esperados.
El contexto: competir por los rodajes
El movimiento se enmarca en la carrera de territorios europeos por atraer producción audiovisual mediante incentivos fiscales y ayudas directas, un terreno en el que compiten desde comunidades autónomas españolas hasta microestados como Andorra. La diferencia que reivindican los promotores de 11 es pasar de ser plató de otros a producir contenido propio, con el efecto añadido sobre proveedores, hostelería y empleo técnico local.
Información publicada originalmente por Merca2.
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