Monte dei Paschi contraataca a Intesa y busca crear el tercer polo bancario de Italia
El banco en activo más antiguo del mundo lanza ofertas por Banco BPM y Banca Generali para frenar la opa hostil de Intesa Sanpaolo. Los mercados desconfían del plan.

El sector bancario italiano vive el verano más movido en años. Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS), la entidad en activo más antigua del mundo —fundada en 1472—, ha respondido a la oferta hostil de compra que lanzó Intesa Sanpaolo en junio con una jugada de gran calado: pujar a su vez por Banco BPM y Banca Generali para construir un tercer gran grupo financiero en el país. Es una operación con dos objetivos simultáneos: no ser absorbida y cambiar el mapa del poder bancario italiano.
Qué ha pasado exactamente
En junio, Intesa Sanpaolo, el mayor banco italiano por capitalización, lanzó una oferta pública voluntaria de adquisición y canje de acciones sobre MPS valorada en 30.600 millones de euros, con el respaldo del grupo asegurador Unipol. Una opa es una oferta dirigida a todos los accionistas de una empresa para comprar sus títulos; cuando el consejo de la sociedad objetivo no la respalda se habla de opa hostil.
Por su tamaño en el mercado italiano, Intesa prevé desmembrar parcialmente MPS para evitar problemas de competencia: cedería 635 sucursales a Unipol por 3.500 millones, que acabarían en manos de BPER —filial de la aseguradora—, y se quedaría con otras 625 oficinas y la banca de inversión. La junta de accionistas de Intesa está convocada para el 10 de septiembre para votar la operación.
La respuesta llegó el 20 de agosto, tras un consejo de administración de siete horas en Siena. MPS anunció dos ofertas públicas de canje de acciones, que financiaría íntegramente con títulos de nueva emisión, sin usar liquidez. Para Banco BPM plantea 1,567 acciones nuevas por cada título, lo que valora la entidad en unos 25.310 millones de euros sin prima. Para Banca Generali ofrece 6,958 acciones por cada una, una valoración cercana a 8.720 millones con una prima del 10% sobre la cotización.
Si saliera adelante, el grupo resultante sumaría 810.000 millones de euros en activos financieros totales y se situaría como segundo banco del país, por delante de UniCredit.
Del rescate público a la ofensiva
La trayectoria de MPS explica por qué el caso tiene tanta carga simbólica en Italia. En 2017, al borde de la quiebra, el Estado inyectó 5.400 millones de euros y el Ministerio de Economía llegó a controlar el 68% del capital. Esa participación se fue vendiendo hasta el 4,8% actual, que el Tesoro ha congelado a la espera de que se resuelva la batalla por el control.
Con Luigi Lovaglio como consejero delegado desde 2022, el banco toscano se saneó a base de recortes y ampliaciones de capital privado, y en 2025 dio el salto con la compra del banco de inversión milanés Mediobanca por 16.000 millones. Esa operación, aún en curso, le dio acceso al 13% del capital de Generali, la gran aseguradora italiana, que concentra buena parte del ahorro del país y es uno de los principales acreedores del Estado. Banca Generali, objetivo ahora de MPS, es el brazo bancario del grupo, que posee más del 50% de sus acciones.
Los mercados desconfían
La reacción bursátil no ha acompañado. "El mercado no parece tener mucha fe", resume Mario Comana, economista y profesor de la Universidad LUISS de Roma, en declaraciones a elDiario.es, que cita las caídas de MPS, Banco BPM y Banca Generali tras el anuncio. Para Comana, la oferta "no está desprovista de significado e interés", pero se hizo "con óptica claramente defensiva". También considera que Intesa presentó "una oferta clara y precisa", con pago en acciones y efectivo, lo que le da más posibilidades de éxito.
La columna Lex de Financial Times fue más dura y calificó la contraofensiva de "descabellada": fusionar dos bancos ya es complejo, sostenía, e intentarlo con cuatro a la vez —MPS, Mediobanca, BPM y Banca Generali— requiere "pensamiento mágico". Lovaglio replicó que sus planes fueron "malinterpretados".
Intesa, por su parte, ha presentado quejas ante la Consob, el supervisor bursátil italiano, por presunta vulneración de la regla de pasividad, que impide a una entidad opada tomar medidas defensivas sin autorización previa de sus accionistas. La junta extraordinaria de MPS está prevista para el 29 de octubre. Banco BPM ya ha rechazado la propuesta por unilateral y sin prima; en Generali la acogida fue más abierta.
Por qué se mueve tanto la banca italiana
Los expertos consultados por el medio apuntan a una paradoja: el ciclo de fusiones no responde a la debilidad, como en la década de 2010, sino a la "excesiva buena salud" del sector, muy rentable y eficiente, lo que convierte a las entidades en presas atractivas. A eso se suma la competencia de fondos y entidades extranjeras. En el accionariado aparecen nombres como Crédit Agricole (29,3% de BPM) o BlackRock (4,66% de MPS y 5,09% de Intesa).
El trasfondo político también cuenta. El Gobierno de Giorgia Meloni ve con buenos ojos un tercer polo que compita con Intesa y UniCredit. La primera ministra declaró a Milano Finanza que espera que MPS "no acabe desmantelándose, perdiendo su nombre e identidad". Los analistas, sin embargo, dudan de su influencia real: "¿Al final quién decide? Los grandes accionistas no se ablandan por declaraciones de un político", zanja Comana.
El movimiento se enmarca en la consolidación bancaria europea, donde las grandes fusiones transfronterizas se aceleran. UniCredit intentó sin éxito comprar Banco BPM en 2025 y mantiene su ofensiva sobre el alemán Commerzbank, del que ya controla el 48% pese a las reticencias de Berlín.
- Banca
- Italia
- Fusiones y adquisiciones
- Monte dei Paschi
- Intesa Sanpaolo
- Opa
Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Economía · Fuente primaria: documento original