Ebro Foods permitirá a sus empleados cobrar hasta 12.000 euros en acciones
El consejo del grupo arrocero aprueba un plan voluntario de retribución en acciones con un tope de 12.000 euros por trabajador y plazo hasta el 16 de octubre.

El consejo de administración de Ebro Foods, el grupo alimentario dueño de marcas como Brillante, SOS, La Fallera o Garofalo, ha dado luz verde a un plan que permitirá a su plantilla en España cobrar parte de su retribución anual en acciones de la propia compañía, con un tope de 12.000 euros por empleado. La adhesión es voluntaria y el plazo para comunicarla termina el 16 de octubre, según informa Economía Digital.
Cómo funciona el plan
El esquema es el de una retribución flexible en acciones: cada trabajador decide qué cantidad de su salario anual quiere percibir en títulos del grupo, y puede hacerlo tanto con cargo a la parte fija como a la variable de su sueldo. A partir de ahí, la empresa entrega el número de acciones que corresponda al importe elegido, tomando como referencia el precio de cierre del valor el día en que se ejecute la operación.
Podrán acogerse los empleados de la sociedad matriz y de las filiales españolas del grupo. La compañía prevé completar la compra de los títulos durante la semana del 26 de octubre, aunque la fecha depende de cómo se ejecute finalmente la operación en el mercado.
Las acciones saldrán de la autocartera, es decir, de los títulos propios que la empresa tiene en su balance. Ebro adquirirá los que necesite para cubrir todas las solicitudes recibidas y los mantendrá en cartera hasta el momento de la entrega. El coste total del programa todavía no se puede cifrar, porque depende del número de empleados que se apunten y del importe que destine cada uno.
No es una decisión improvisada: la junta general de accionistas celebrada en junio del año pasado ya autorizó al consejo a comprar acciones propias precisamente para poder poner en marcha un plan como este.
Qué es una retribución en acciones
Los planes de entrega de acciones a empleados son una fórmula habitual en compañías cotizadas para vincular parte del sueldo a la evolución de la empresa en bolsa. El trabajador renuncia a cobrar una parte de su retribución en efectivo y recibe títulos a cambio. Su valor fluctúa con el mercado, de modo que el importe final en el bolsillo del empleado ya no es una cantidad cerrada, sino que depende de la cotización. La fiscalidad de estos planes tiene reglas específicas en el IRPF, con requisitos de generalidad y límites de exención que varían según el diseño de cada programa.
Un semestre con luces y sombras
El anuncio llega después de unos resultados semestrales desiguales. Ebro Foods cerró el primer semestre con un beneficio neto de 103,9 millones de euros, un 7,1% más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el negocio se contrajo: la cifra de negocio bajó un 3,7%, hasta 1.476,3 millones, y el EBITDA —el resultado operativo antes de intereses, impuestos y amortizaciones, que mide la rentabilidad del negocio puro— cayó un 4,7%, hasta 202,9 millones.
La mejora del beneficio sí ayudó al balance: la deuda neta se redujo en unos 57 millones durante el semestre y quedó en 472,4 millones a cierre de junio.
Por líneas de actividad, el arroz sigue siendo el motor del grupo, con 1.133,5 millones en ventas y 167,6 millones de EBITDA ajustado. La pasta mantuvo la facturación casi plana, en 346,3 millones, pero su EBITDA retrocedió un 15,6%, hasta 43,7 millones. La compañía atribuye ese deterioro a problemas de producción derivados de la implantación del sistema de gestión SAP HANA en Garofalo, al encarecimiento del transporte marítimo y al efecto adverso de los tipos de cambio.
El sector de la alimentación y la distribución en España viene mostrando comportamientos dispares en el ejercicio, como reflejan también los resultados semestrales de Eroski o la evolución reciente de las ventas del comercio minorista, que se frenaron en agosto.
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Elaborado a partir de información publicada por Economía Digital · Fuente primaria: documento original