La reforma de los pluses salariales condiciona la subida del SMI de 2027
CCOO y UGT supeditan su firma del nuevo salario mínimo a que el Gobierno apruebe el decreto que limita la absorción de complementos salariales.

La negociación del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2027 arranca con un asunto técnico convertido en condición política: la reforma de las reglas de compensación y absorción de los complementos salariales. CCOO y UGT reclaman al Gobierno que apruebe de una vez el decreto comprometido en el acuerdo del SMI de 2026 y avisan de que, sin él, la subida podría quedarse sin respaldo sindical por primera vez en ocho años. Lo cuenta elDiario.es en un análisis firmado por Laura Olías.
Qué significa "absorber" una subida salarial
El SMI está fijado en 1.221 euros brutos al mes y es el suelo legal por debajo del cual no se puede pagar. Pero ese suelo se calcula sobre el conjunto de la retribución, no solo sobre el salario base. Eso permite a las empresas, con el aval del Tribunal Supremo, compensar el incremento del mínimo legal con los pluses que ya venían abonando.
El ejemplo que ilustra la práctica es sencillo. Una trabajadora que cobra 1.150 euros de salario base más 100 euros de plus de nocturnidad percibe 1.250 euros al mes. Cuando el SMI sube a 1.221 euros, su nómina no se mueve, porque ya supera el mínimo. Una compañera con el mismo salario base pero sin turnos de noche sí ve subir su sueldo hasta los 1.221 euros. Resultado: el plus de nocturnidad, que retribuye una condición concreta del puesto, pierde valor real y se estrecha la diferencia entre quien asume esa penosidad y quien no.
Los sindicatos sostienen que esto vacía de contenido los complementos por peligrosidad, nocturnidad o productividad y genera agravios dentro de la misma plantilla. La reforma que piden blindaría esos pluses frente a las subidas del mínimo, de modo que el incremento se aplicaría sobre el salario base.
Por qué importa más allá del SMI
El salario mínimo cubre en este momento a unos 2,5 millones de trabajadores. Si los pluses dejaran de absorber la subida, el número de personas a las que llega el alza aumentaría de forma notable, porque muchos trabajadores con salario base bajo y complementos quedarían dentro del radio de acción del SMI.
El contexto ayuda a entender la insistencia sindical. España sigue siendo un país de salarios bajos y las subidas del mínimo de los últimos años no han ido acompañadas de incrementos equivalentes en buena parte de los convenios, según recoge un estudio reciente de Eurofound, la agencia europea para la mejora de las condiciones de vida y trabajo. Eso ha hecho que el SMI vaya alcanzando y superando los suelos salariales pactados en numerosos sectores. La brecha entre lo pactado y los precios sigue abierta: los convenios firmados suben por debajo del IPC, con la inflación en el 4,3% en agosto.
La patronal CEOE rechaza la reforma con rotundidad. Su argumento es que una norma de este tipo invade el terreno de la negociación colectiva, que es donde empresas y sindicatos acuerdan la estructura salarial de cada sector.
Un decreto atascado
El Ejecutivo se comprometió a esta reforma en el acuerdo de subida del SMI de 2026, firmado con la presencia del presidente del Gobierno. El Ministerio de Trabajo publicó un borrador en audiencia pública en febrero, pero medio año después el texto no ha llegado al Consejo de Ministros.
A principios de mes, el secretario de Estado de Trabajo señaló que faltaban informes preceptivos de otros departamentos. Fuentes del ministerio que dirige Yolanda Díaz aseguran ahora a elDiario.es que solo resta el dictamen del Consejo de Estado, el órgano consultivo del Gobierno, que dispone de hasta dos meses para pronunciarse (quince días si se tramita por urgencia).
Ahí está la incógnita. El Consejo de Estado puede respaldar la vía del real decreto que defienden Trabajo y los sindicatos o coincidir con el criterio empresarial, como ya ocurrió con el registro horario. El debate sobre el valor de los complementos no es nuevo en los despachos: los tribunales llevan tiempo revisando los pluses de asistencia.
Dos escenarios sobre la mesa
Unai Sordo, secretario general de CCOO, ha advertido de que no firmará un nuevo acuerdo de salario mínimo sin que el asunto quede "resuelto". Sería la primera subida del SMI sin apoyo sindical desde 2019. Pepe Álvarez, de UGT, valora esa opción o, alternativamente, exigir un incremento mayor del mínimo como contrapartida. Ambas organizaciones preveían fijar una posición conjunta en los días siguientes.
Sobre la cifra, Sordo apuntó que el alza debe superar la subida media de los salarios, lo que según su propia explicación situaría el incremento por encima del 5%. Es una reivindicación sindical, no una decisión del Gobierno: la cuantía final la fija el Ejecutivo tras consultar a los agentes sociales, habitualmente con el informe previo de un comité de expertos.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Economía · Fuente primaria: documento original