La inflación se come la subida salarial: los precios crecen al 4,3% y los convenios, al 3%
El IPC repuntó hasta el 4,3% en agosto mientras los salarios de convenio suben algo más del 3%. La brecha entre sueldos y coste de la vida sigue sin cerrarse desde 2018.

El repunte de los precios ha vuelto a colocar sobre la mesa una pregunta incómoda para millones de hogares: por qué cuesta más llegar a fin de mes pese a que los sueldos han subido. Un análisis publicado por ABC pone cifras a esa sensación y concluye que la inflación funciona como un impuesto invisible sobre el bolsillo, porque reduce el valor real de los ingresos sin que aparezca en ninguna nómina.
Qué dicen los datos
El Índice de Precios al Consumo (IPC), el indicador que mide cuánto suben de media los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares, escaló en agosto hasta el 4,3% interanual, es decir, respecto al mismo mes del año anterior. Se trata del registro más alto desde comienzos de 2023.
Enfrente, los salarios pactados en convenio colectivo —los acuerdos que fijan las condiciones para un sector o una empresa— acumulan hasta este verano un incremento medio ligeramente superior al 3%. La diferencia entre ambas cifras es lo que los economistas llaman pérdida de poder adquisitivo: aunque el sueldo nominal crezca, con él se compran menos cosas.
El desfase no es nuevo. En 2025, según los datos recogidos por ABC, los salarios avanzaron un 3,6% frente a un alza de precios del 2,9%, un margen positivo pero insuficiente para recuperar lo perdido durante el episodio inflacionista de 2021 a 2023. Tomando como referencia los últimos ocho años, el coste de la vida ha subido cerca de un 29,3%, mientras que los sueldos medios que recoge el informe de recaudación de la Agencia Tributaria han crecido algo más del 25%. La brecha ronda los cinco puntos porcentuales.
Cómo se traduce en euros
Con los cálculos que el diario realiza a partir de datos de la Agencia Tributaria, un trabajador medio que dispone de unos 31.300 euros anuales tras impuestos vería reducido el valor real de esa cantidad a unos 29.900 euros con una inflación del 4,3%. El dinero es el mismo; lo que cambia es lo que permite comprar.
En el lado del gasto, el diario estima con la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE que un hogar destina ya más de 8.700 euros al año a vivienda, suministros, alimentación y otros gastos básicos. Mantener el mismo nivel de consumo exigiría alrededor de 1.500 euros adicionales al año por familia, unos 600 euros por persona. El reparto de ese incremento, según esos cálculos, sería aproximadamente:
- Vivienda y facturas de agua, luz y gas: unos 500 euros más al año por hogar.
- Cesta de la compra: unos 240 euros más por familia.
- Otros gastos —clases particulares, restauración, seguros o bienestar—: en torno a 375 euros.
El impacto no es igual para todos
La subida de precios golpea con más fuerza a los hogares de rentas bajas, que dedican más del 60% de su presupuesto a vivienda y alimentación, frente al 41% de las familias con más recursos. Estas últimas, en cambio, concentran una parte mayor de su gasto en transporte, en torno al 16%.
Los carburantes están en el origen de buena parte del repunte actual, con efectos en cadena sobre el material escolar, la tarifa eléctrica ligada al gas y los alimentos básicos. Es el mismo fenómeno que ya encareció la vuelta a la rutina en septiembre para los presupuestos familiares.
Hacienda ingresa más
El artículo señala también un efecto colateral: con precios más altos, la recaudación pública crece. Por un lado, el IVA se aplica sobre bases imponibles mayores —el tipo general es del 21%, con reducidos del 10% y del 4%—, lo que ha llevado a que los ingresos por este impuesto aumenten cerca de un 30% en ocho años. Por otro, la falta de actualización de los tramos del IRPF hace que las subidas salariales nominales tributen en escalones superiores aunque el poder adquisitivo no mejore. Es lo que se conoce como progresividad en frío.
El debate llega en pleno pulso salarial. El Gobierno ya ha anticipado que la inflación marcará la subida del SMI del próximo ejercicio, mientras informes europeos sitúan a España entre los países donde el salario mínimo pierde terreno frente a los precios. Las previsiones citadas en el análisis apuntan a que el IPC cerrará el año por encima del 3%, un nivel que volvería a superar el alza media pactada en los convenios.
- inflación
- IPC
- salarios
- poder adquisitivo
- IRPF
- convenios colectivos
Elaborado a partir de información publicada por ABC Economía · Fuente primaria: documento original