Barcelona, la única gran ciudad catalana que más se endeuda por habitante en una década
Todos los ayuntamientos catalanes de más de 50.000 habitantes han recortado su deuda entre 2015 y 2025 salvo la capital, donde el endeudamiento por vecino es un 44% superior.

Los grandes ayuntamientos catalanes han pasado la última década reduciendo su deuda, pero hay una excepción: Barcelona. Es el único municipio de más de 50.000 habitantes de Cataluña donde el endeudamiento por vecino es hoy mayor que en 2015, según los datos recogidos por Expansión sobre el cierre del ejercicio de 2025.
Qué dicen las cifras de Barcelona
El consistorio barcelonés tocó techo en 2024, cuando su deuda alcanzó casi 1.390 millones de euros en términos absolutos y 824 euros por habitante. En 2025 ese indicador bajó cerca de un 9% interanual, hasta los 751,44 euros por vecino. Aun así, la cifra sigue siendo un 44% superior a los 521 euros por habitante que registraba la ciudad en 2015.
Detrás de esa evolución hay dos elementos. El primero es la apuesta municipal por políticas expansivas tras el estallido de la pandemia: a partir de 2020, con los gobiernos de BComú y del PSC, el ayuntamiento elevó el gasto público con grandes reformas urbanísticas, como la de Via Laietana —terminada a comienzos del verano de 2025 tras tres años de obras— o la de La Rambla, iniciada en 2022 y con final previsto en febrero de 2027.
El segundo es puramente contable. En 2022, un cambio de criterio de la Intervención General del Estado incorporó al perímetro del consistorio las obligaciones del Institut Municipal d'Habitatge i Rehabilitació. Dicho de otro modo: parte del aumento no responde a nuevo endeudamiento, sino a que ahora se computan pasivos de una entidad municipal que antes quedaban fuera del cálculo oficial.
Reus, el caso opuesto
El municipio de Reus (Baix Camp) encabezó durante años la clasificación catalana de deuda por habitante y hoy ilustra el camino contrario. El ayuntamiento contuvo costes y en 2020 traspasó a la Generalitat uno de los activos que más problemas financieros le generaba, el Hospital de Sant Joan. Cerró 2025 con una deuda de 84 millones de euros, algo más de 750 euros por vecino, muy lejos del récord de casi 2.500 euros por habitante que marcó en 2014.
Otro caso reseñable es el de Igualada, capital de la Anoia, con 42.000 habitantes y una deuda de 36 millones, un 17% inferior a la de 2015. Su ratio por vecino se sitúa en 848 euros.
Los ayuntamientos más saneados
En el extremo opuesto aparecen consistorios con una deuda prácticamente residual en relación con su población:
- El Prat de Llobregat: 7,26 euros por habitante
- Vic: 8,67 euros por habitante
- Badalona: 19,43 euros por habitante
Si se mide la reducción acumulada en la década, el ranking lo lidera Vic, con una caída del 98,7%, seguida de Badalona (-95,4%), L'Hospitalet de Llobregat (-88,3%), Cornellà (-83,3%) y Vilanova i la Geltrú (-81%).
Por qué importa
La deuda municipal no es un dato abstracto. Condiciona la capacidad de un ayuntamiento para invertir, para contratar servicios y para responder ante proveedores locales, que en el tejido catalán son mayoritariamente pymes. Un consistorio con la carga financiera bajo control dispone de más margen presupuestario; uno endeudado destina una parte creciente de sus ingresos a devolver principal e intereses.
Ese último factor gana peso en el contexto actual: el encarecimiento de la deuda pública por la inflación afecta también a las administraciones locales cuando refinancian sus préstamos. Y la fotografía llega en un momento en que la presión de los precios en la eurozona mantiene abierta la discusión sobre el coste del dinero.
La tendencia general en Cataluña, en todo caso, es de desapalancamiento: todos los grandes municipios salvo la capital han recortado su endeudamiento tanto en términos absolutos como relativos entre 2015 y 2025.
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Elaborado a partir de información publicada por Expansión Política Económica · Fuente primaria: documento original