Ipremom capta 15 millones para llevar su test de preeclampsia a los hospitales
La empresa surgida de la Fundación Carlos Simón cierra una ronda liderada por Asabys y Amadeus para comercializar Maira, un análisis de sangre que anticipa el riesgo de preeclampsia.

La biotecnológica valenciana Ipremom, vinculada a la Fundación Carlos Simón, ha cerrado una ronda de financiación de 15 millones de euros para dar el salto del laboratorio al mercado. El dinero servirá para producir a escala y comercializar Maira, una prueba que permite estimar mediante un análisis de sangre el riesgo de que una embarazada desarrolle preeclampsia. La información ha sido publicada por El Periódico.
La operación está liderada por dos fondos especializados en ciencias de la vida: la firma española Asabys y la británica Amadeus. Se trata de una ronda de crecimiento, es decir, capital destinado no a investigar sino a llevar un producto ya validado al mercado.
De proyecto científico a empresa
Hasta ahora, Ipremom era una estructura esencialmente científica: la sociedad que protege la propiedad industrial de la tecnología desarrollada por uno de los equipos de la fundación. Con la entrada de los nuevos socios, la compañía afronta un cambio de etapa que incluye la contratación de un equipo directivo capaz de gestionar la faceta comercial del negocio, algo habitual cuando una spin-off —empresa nacida de un grupo de investigación— empieza a vender.
Detrás del proyecto está el doctor Carlos Simón, un nombre conocido en el sector de la reproducción asistida en España. Formó parte del equipo fundador de las clínicas IVI, donde ejerció como director científico durante más de dos décadas, y también del laboratorio de genética reproductiva Igenomix, que acabó vendiéndose al grupo sueco Vitrolife por más de 1.000 millones de euros. Aproximadamente un año después de esa venta, Simón creó junto al ejecutivo David Jiménez la Fundación Carlos Simón, una entidad sin ánimo de lucro centrada en la salud reproductiva femenina.
Qué hace la tecnología
Según explican los nuevos socios de la compañía, hoy la preeclampsia no se diagnostica de forma directa, sino que se realiza un cribado, porque la enfermedad aparece en fases más avanzadas del embarazo. Ese cribado combina el historial clínico de la paciente, una ecografía del primer trimestre, la medición de la presión de la arteria uterina y otros parámetros.
El test Maira, primer desarrollo de la empresa, aspira a obtener esa misma información con una única muestra de sangre y el análisis de un grupo de moléculas. Según la compañía, permite determinar con ese procedimiento un riesgo que actualmente requiere una combinación mucho más compleja de factores.
La propuesta se ha puesto a prueba en un ensayo clínico con más de 9.600 embarazadas y la empresa afirma contar ya con las autorizaciones regulatorias necesarias. Lo que faltaba, señalan, era el capital para financiar la comercialización.
Primero España, después la UE y Estados Unidos
El plan de expansión que describe la compañía arranca en España, donde cuenta con la reputación y la red de contactos del doctor Simón y con la posición de referencia del país en reproducción asistida. En una segunda fase, el objetivo es entrar en otros mercados de la Unión Europea y, a continuación, en Estados Unidos. Son previsiones de la propia empresa, no compromisos verificados.
Más adelante, según sus responsables, la intención es ampliar el catálogo con otras pruebas diagnósticas para complicaciones del embarazo, como las restricciones del crecimiento intrauterino o el parto prematuro. En este último caso, la compañía sostiene que no existe actualmente ningún producto en el mercado capaz de indicar a una embarazada que tiene riesgo de un parto pretérmino.
Por qué importa
La operación es relevante por dos motivos más allá del ámbito sanitario. El primero es que confirma el interés del capital riesgo especializado por las biotecnológicas españolas en fase de comercialización, un tramo tradicionalmente difícil de financiar en España, donde abunda el capital para etapas iniciales pero escasea para el salto industrial. El segundo es que refuerza el ecosistema valenciano de ciencias de la vida, que ya había producido una salida relevante con la venta de Igenomix.
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Elaborado a partir de información publicada por El Periódico Economía · Fuente primaria: documento original