Las patronales piden recuperar el despido por absentismo ante 1,6 millones de bajas diarias
CEIM y Foment reclaman restablecer el despido objetivo por faltas reiteradas. El coste del absentismo alcanzó 34.620 millones en 2024, según los datos citados.

Las organizaciones empresariales han vuelto a poner el absentismo laboral en el centro del debate económico. En un editorial publicado por Expansión, el diario recoge la petición de las patronales para que el próximo Gobierno recupere el despido objetivo por faltas reiteradas al trabajo, una figura que fue suprimida en febrero de 2020. El argumento de fondo es el coste creciente de las bajas para las empresas y para la Seguridad Social.
Cuántas bajas hay y cuánto cuestan
Según el último balance citado en el texto, cada día hay en España alrededor de 1,6 millones de asalariados que no están disponibles para desempeñar sus funciones por encontrarse de baja. Para las empresas, eso significa asumir el pago de la prestación durante los primeros tramos del proceso —en las bajas por contingencias comunes, la empresa se hace cargo de parte de los días iniciales— y, sobre todo, reorganizar plantillas y turnos sin margen de maniobra.
La factura global del absentismo, sumando lo que soportan las arcas públicas y las empresas, ascendió el pasado año a 34.620 millones de euros. El gasto en bajas equivale ya al 10,4% del total de las cotizaciones sociales, de acuerdo con los cálculos de los economistas de Fedea que recoge el editorial. Son magnitudes que explican por qué el asunto ha pasado de ser una preocupación de gestión interna a un problema de cuentas públicas.
El dato de la AIReF sobre la concentración de procesos
El otro elemento que manejan las patronales procede de la AIReF, la autoridad independiente que supervisa las finanzas del Estado. Según sus análisis, un 25% de quienes causan baja concentra más de la mitad de todos los procesos por contingencias comunes, es decir, por enfermedad común o accidente no laboral. Las empresas interpretan esa concentración como indicio de un control insuficiente por parte de las administraciones competentes, un reproche que las mutuas vienen repitiendo desde hace años.
Conviene matizar que una concentración de procesos no equivale por sí sola a fraude: puede reflejar enfermedades crónicas o recaídas de una misma dolencia. El editorial recoge la lectura de las organizaciones empresariales, no una conclusión de la propia AIReF sobre el uso indebido del sistema.
Qué piden exactamente las patronales
La patronal madrileña CEIM y la catalana Foment del Treball consideran imprescindible devolver a las empresas herramientas para actuar ante las ausencias repetidas. En concreto, la reclamación pasa por recuperar el despido objetivo por absentismo y por acumulación de bajas intermitentes, una causa de extinción del contrato que permitía despedir con una indemnización de 20 días por año trabajado cuando las faltas superaban determinados umbrales. Esa vía fue derogada al inicio de la pasada legislatura. Ya informamos de que la patronal madrileña pide recuperar el despido por bajas repetidas.
Las peticiones empresariales no se agotan ahí. También plantean:
- Que la Seguridad Social asuma el pago de la prestación desde el primer día de baja, liberando a la empresa del tramo inicial.
- Que el periodo de prueba de las nuevas contrataciones quede suspendido mientras el trabajador esté de baja, de modo que no se consuma sin prestación efectiva de servicios.
Un debate incómodo en plena campaña
El propio editorial admite que son medidas difíciles de defender en un contexto electoral, por su impacto directo sobre la protección del trabajador enfermo. Los sindicatos han rechazado tradicionalmente cualquier reactivación del despido por bajas, al entender que penaliza a quien tiene problemas de salud y traslada a la plantilla un problema de gestión sanitaria y de listas de espera.
El texto de Expansión sostiene que el Gobierno que salga de las urnas el 29 de noviembre no podrá ignorar la cuestión, a diferencia de lo ocurrido en la legislatura que termina. De momento, lo que hay sobre la mesa son reclamaciones de las organizaciones empresariales y datos de coste; ninguna propuesta normativa concreta. Para las pymes y los autónomos con empleados, que son quienes menos capacidad tienen para absorber ausencias prolongadas, el asunto seguirá siendo uno de los principales puntos de fricción con el Ejecutivo que venga.
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Elaborado a partir de información publicada por Expansión · Fuente primaria: documento original