Galicia carga contra el nuevo modelo de financiación autonómica
El conselleiro de Hacienda gallego, Miguel Corgos, cuestiona los 21.000 millones adicionales de la reforma aprobada en el CPFF con el rechazo del 90% de las comunidades.

La reforma del sistema de financiación autonómica sigue sin cerrar el consenso político que necesita. El conselleiro de Facenda e Administración Pública de la Xunta de Galicia, Miguel Corgos, ha calificado la propuesta del Ministerio de Hacienda como "una chapuza encargada a la carta" en una entrevista concedida a Expansión, y ha puesto el foco en el punto que más dudas genera entre los gobiernos regionales: de dónde saldrá el dinero.
Una votación con el 90% de las comunidades en contra
El Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) —el órgano en el que el Estado y las comunidades autónomas coordinan sus decisiones presupuestarias y fiscales— aprobó la propuesta de reforma el pasado 4 de septiembre. Lo hizo con un respaldo muy escaso: solo Canarias y Cataluña votaron a favor, de modo que alrededor del 90% de las comunidades se posicionó en contra del texto.
Galicia se encuentra entre las que rechazaron la propuesta. Corgos subraya que su gobierno optó por dejar constancia expresa de su oposición dentro del propio consejo, frente a otras fórmulas de protesta elegidas por otras administraciones. "Nosotros preferimos dejar constancia en el CPFF y Madrid eligió otra forma de manifestar su oposición al modelo", explica el conselleiro en la entrevista.
La incógnita de los 21.000 millones
El principal reproche técnico que plantea el responsable de las cuentas gallegas tiene que ver con la financiación adicional prevista en la reforma. Corgos afirma que "no se explica de dónde salen los 21.000 millones adicionales" que contempla el nuevo modelo y advierte de que ese importe "sólo podrá encajar aumentando los ingresos o disminuyendo los gastos".
El argumento apunta a una cuestión de aritmética presupuestaria: si el sistema reparte más recursos entre las autonomías sin que crezca la recaudación total, el ajuste tiene que producirse en algún otro punto de las cuentas públicas, ya sea por la vía de nuevos impuestos o de recortes de gasto. Esa es la discusión de fondo que las comunidades vienen planteando desde que el Ministerio puso el documento sobre la mesa.
Por qué importa este debate
El sistema de financiación autonómica determina cuánto dinero recibe cada comunidad para pagar sanidad, educación y servicios sociales, las tres grandes partidas del gasto regional. El modelo vigente arrastra un retraso notable respecto a la fecha en la que debía haberse revisado, y su reforma es una de las negociaciones con más carga política de la legislatura, porque cualquier cambio en los criterios de reparto genera comunidades que ganan y comunidades que pierden.
De ahí que una aprobación en el CPFF con el rechazo de la práctica totalidad de los gobiernos regionales tenga un recorrido complicado: la reforma necesita después tramitación legislativa y, en la práctica, un grado de acuerdo territorial que ahora mismo no existe.
El debate llega además en un contexto de presión sobre las cuentas públicas, con un coste de la deuda española en máximos de la última década y con la inflación condicionando partidas como la revalorización de las pensiones para 2027. Cualquier compromiso de gasto adicional se examina hoy con más detalle que hace unos años.
Declaraciones recogidas por Expansión en entrevista con Miguel Corgos, conselleiro de Facenda de la Xunta de Galicia.
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Elaborado a partir de información publicada por Expansión · Fuente primaria: documento original