Antonio Carmona deja Renfe y ficha por Adif para coordinar la red de Rodalies
El exdirector de Rodalies pasa al administrador de infraestructuras para coordinar inversiones y plazos de los proyectos ferroviarios en Cataluña.

El exdirector de Rodalies Antonio Carmona cambia de empresa dentro del sector ferroviario público: deja Renfe, la operadora de los trenes, y se incorpora a Adif, la sociedad estatal que gestiona las vías, las estaciones y el resto de infraestructuras. Allí asumirá la coordinación de la red de Rodalies de Cataluña, según adelanta ABC.
El movimiento llega en un momento especialmente delicado para el servicio de cercanías catalán, con nuevas jornadas de interrupciones ligadas a las consecuencias del temporal y a las dudas de los maquinistas sobre las condiciones de seguridad de la red.
Un nombramiento por resolución oficial
Según la información publicada, el nombramiento figura en una resolución de Adif fechada el 24 de septiembre, que adjudica a Antonio Carmona Arévalo la plaza de coordinador de la red de Rodalies. El puesto lo sitúa en el administrador de infraestructuras tras más de veinticinco años de carrera en la operadora.
Las bases de la convocatoria definen un cometido con un componente de gestión económica evidente: coordinar las actuaciones sobre la red con la Generalitat, los ayuntamientos y el resto de administraciones implicadas, y hacer el seguimiento de las inversiones, los costes y los calendarios de los proyectos ferroviarios. Es decir, vigilar que el dinero comprometido en obras y mejoras se traduzca en plazos cumplidos.
Esa separación entre quien opera los trenes y quien mantiene la vía es clave para entender el puesto. En España, Renfe pone el material rodante y el personal de conducción, mientras que Adif es responsable de las infraestructuras. Buena parte de las incidencias de Rodalies se han movido durante años en esa frontera, con discusiones recurrentes sobre si el origen del problema estaba en los trenes o en la red.
De portavoz a director y de vuelta a segunda línea
Carmona entró en Renfe en el año 2000 como ayudante ferroviario y en 2003 pasó al departamento de Comunicación de Cataluña y Aragón. Desde ahí fue ganando peso hasta convertirse en el principal interlocutor de la compañía con los medios en Cataluña, el rostro habitual en las comparecencias para explicar retrasos, averías y cortes de servicio.
En marzo de 2024 la operadora lo promocionó a la dirección de Rodalies, en sustitución de Mayte Castillo, y tomó posesión el 1 de abril. Lo hizo en plena acumulación de incidencias y con las negociaciones abiertas para el traspaso de Cercanías a la Generalitat, uno de los expedientes políticos y presupuestarios más complejos del ferrocarril español.
La etapa fue corta. En marzo de 2025, en medio de otra crisis del servicio, Renfe reorganizó la cúpula y nombró director operativo a Josep Enric García Alemany. Carmona mantuvo el título de director, pero las funciones ejecutivas quedaron en manos del nuevo responsable, en una especie de dirección bicéfala.
El reparto se deshizo en julio de ese año: con Álvaro Fernández Heredia ya al frente de Renfe, la compañía lo relevó definitivamente de la dirección y lo destinó a relaciones institucionales y a la portavocía en Cataluña. García Alemany quedó al mando de Rodalies, aunque tampoco duró: fue destituido tras la crisis ferroviaria de Gelida, a comienzos de 2026, y sustituido en febrero por Òscar Playà como director general de Rodalies de Catalunya.
Los sucesivos cambios acabaron dejando a Carmona sin el protagonismo que había tenido durante dos décadas. Apartado también de la portavocía y de las relaciones institucionales, en los últimos meses había sido destinado al área de servicios comerciales de la operadora.
Qué cambia con el traslado
Su llegada a Adif supone volver a la primera línea de la gestión ferroviaria catalana, pero desde el otro lado de la división de competencias: ya no desde la empresa que explota el servicio, sino desde la que construye y mantiene la red sobre la que circula.
Para los usuarios, el puesto no se traduce en cambios inmediatos en el servicio. Su relevancia está en la coordinación administrativa y en el control de plazos y costes de unas inversiones que llevan años en el centro del debate público en Cataluña, marcado por la negociación del traspaso de Rodalies y por la reiteración de incidencias. El seguimiento de esos calendarios es precisamente la parte del trabajo que puede acabar siendo más visible.
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Elaborado a partir de información publicada por ABC Economía · Fuente primaria: documento original