El bono francés a 10 años supera el 5% por primera vez desde el nacimiento del euro
La rentabilidad exigida a la deuda francesa a una década llegó al 5,08% y la prima de riesgo frente a Alemania rebasó los 156 puntos básicos.

El mercado ha elevado la factura que paga Francia por financiarse. La rentabilidad exigida al bono francés a diez años, el título de referencia del país, superó este miércoles el 5%, un nivel que no se veía desde 2002, el año en que el euro empezó a circular. Lo adelanta 20 Minutos a partir de la información de La Información.
El movimiento no es anecdótico: refleja que los inversores perciben más riesgo en prestar dinero al Estado francés y le piden más intereses a cambio. En el mismo momento en el que el bono galo tocaba el 5,08%, el alemán a diez años se situaba en el 3,41%.
Qué es la prima de riesgo y por qué sube
La diferencia entre ambos rendimientos es lo que se conoce como prima de riesgo: el sobrecoste que el mercado exige a un emisor frente al país considerado más seguro de la zona euro, Alemania. En el caso francés, ese diferencial rebasó los 156 puntos básicos (1,56 puntos porcentuales), una cota que no se registraba desde 2011, en plena crisis financiera y de deuda soberana europea.
Cuando la prima sube, el Estado afectado paga más por cada nueva emisión. El efecto no es inmediato sobre toda la deuda viva —los bonos ya colocados mantienen su cupón—, pero sí encarece progresivamente el servicio de la deuda a medida que vencen títulos antiguos y hay que refinanciarlos. Es decir, una partida mayor del presupuesto se destina a pagar intereses en lugar de a gasto público.
Las cuentas que preocupan al mercado
Detrás de la desconfianza hay números concretos. Francia, segunda economía del área del euro, cerrará el ejercicio con un déficit público en el entorno del 5,4% del PIB y una deuda pública próxima al 120% del producto interior bruto. A eso se suma la incertidumbre política, la conflictividad social y las dificultades para sacar adelante unos presupuestos que el mercado considere creíbles.
Para Benoit Anne, de la gestora MFS Investment Management, el panorama es poco halagüeño: apunta a un contexto político complicado, un margen fiscal muy estrecho y poca disposición a acometer reformas que, en su opinión, deberían haberse abordado hace tiempo.
¿Hay riesgo de contagio?
El mismo análisis matiza que los riesgos sistémicos —es decir, la posibilidad de que el problema de un país arrastre al conjunto del sistema financiero— se han reducido respecto a la crisis de hace más de una década. Los argumentos: unos fundamentos macroeconómicos más sólidos en la zona euro y una banca europea más resistente.
En cuanto al papel del Banco Central Europeo, desde la gestora del grupo Lazard en Francia señalan que la institución no está desarmada. "El BCE dispone de herramientas y podría intervenir mediante declaraciones, compras selectivas de deuda soberana o ralentizando la reducción de su cartera de bonos", sostienen. El banco central lleva tiempo reduciendo la cartera de deuda acumulada en los años de estímulos, y frenar ese proceso supondría, en la práctica, mantener más demanda en el mercado.
Las opciones más contundentes son también las más delicadas políticamente, porque implicarían recurrir al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate de la eurozona. Por ahora, apuntan desde la firma, la ausencia de un contagio visible en los bancos o en las bolsas permite al BCE esperar antes de mover ficha.
El contexto monetario tampoco ayuda a despejar dudas: los mercados han rebajado recientemente sus expectativas de un endurecimiento adicional de los tipos, pero la persistencia de riesgos inflacionistas limita el margen para relajarlos.
Qué significa para España
La deuda soberana funciona como un mercado interconectado: cuando sube la rentabilidad de un emisor grande, el resto de referencias europeas suelen moverse en la misma dirección, aunque con intensidades distintas. En España, las últimas subastas del Tesoro han reflejado un entorno de tipos todavía elevado, con las letras a tres y nueve meses cerca del 3%.
Para el lector y para quien gestiona una empresa, el encarecimiento de la deuda pública importa porque el bono soberano actúa como referencia del precio del dinero a largo plazo: condiciona desde el coste de la financiación bancaria hasta las decisiones de gasto e inversión de los Estados.
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Elaborado a partir de información publicada por 20 Minutos Economía · Fuente primaria: documento original