Europa afronta el invierno con el gas al 72% y un almacenamiento que ya no sale rentable
El economista Marc Vidal sostiene que las reservas europeas de gas están en mínimos desde 2011 porque almacenar ha dejado de ser rentable para las empresas.

Europa encara la temporada de calefacción con sus almacenes de gas menos llenos de lo habitual y con los Estados asumiendo una parte creciente de la factura. Es la tesis que defendió el economista e inversor Marc Vidal en su sección Salida de Emergencia dentro del programa Herrera en Cope, en una intervención recogida por 20 Minutos. Su diagnóstico va más allá de la coyuntura: no se trata de una falta de previsión, sino de que el incentivo económico para almacenar gas ha desaparecido.
Reservas en mínimos desde 2011
Según los datos que citó Vidal, a comienzos de octubre los depósitos europeos de gas se encontraban al 72% de su capacidad, el nivel más bajo desde 2011 para esas fechas. Un almacén menos lleno no solo contiene menos combustible: también reduce la presión con la que el gas sale de las instalaciones, de modo que la capacidad de extracción diaria cae justo cuando una ola de frío dispararía la demanda.
Esa es la razón por la que, recordó el economista, se ha planteado una reducción del consumo en torno al 7%. La alternativa —comprar gas en el mercado internacional para rellenar los depósitos— tendría un coste aproximado de 3.000 millones de euros, alrededor de un 12% más caro que hace un año, según sus cifras.
Por qué se ha "roto" el negocio de almacenar
La clave que señala Vidal es una anomalía en la estructura de precios. El modelo tradicional del almacenamiento es sencillo: una empresa compra gas barato en verano, lo guarda y lo vende más caro en invierno; la diferencia paga el alquiler del depósito y deja un margen. Cuando el gas de verano cotiza por encima del de invierno —lo que en los mercados se conoce como backwardation—, esa operación pasa a dar pérdidas y nadie quiere llenar los almacenes.
Ante esa distorsión, los gobiernos han entrado a sustituir a las empresas. En palabras del economista, "el contribuyente se ha convertido ahora mismo en una especie de trader de invierno": es el erario quien asume el riesgo de precio que el mercado ya no quiere soportar.
Los ejemplos que citó van en esa línea:
- Países Bajos habría destinado cerca de 1.000 millones de euros a través de su empresa pública para garantizar el llenado.
- Alemania ha impuesto a sus compañías plazos obligatorios de almacenamiento.
- España ha elevado más de un 25% el gas guardado en sus plantas de regasificación, las instalaciones donde el gas licuado que llega por barco vuelve a estado gaseoso para entrar en la red.
Cambiar de dependencia no es dejar de depender
Vidal recordó también que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reconocido que la energía importada ha supuesto un sobrecoste de 100.000 millones de euros desde febrero sin que ello haya añadido una sola molécula adicional de suministro.
A su juicio, el recorte de consumo aplicado desde 2022 pierde eficacia con el veto total al gas licuado ruso previsto para enero, y el suministro alternativo queda expuesto a rutas marítimas frágiles: el estrecho de Ormuz, por donde pasa en torno al 20% del gas licuado mundial, es ahora un punto crítico en un contexto de tensión con Irán. "Europa no ha dejado de depender, solo ha cambiado de quién depende", resumió, sustituyendo la servidumbre de un gasoducto por la de un estrecho.
Qué significa para empresas y hogares
Para el consumidor, el gas almacenado funciona como un amortiguador: cuanto menor es la reserva, más sensible se vuelve el precio mayorista a un episodio de frío o a una interrupción de suministro. Y como el gas sigue marcando buena parte del precio de la electricidad en Europa, la tensión acaba trasladándose a la factura eléctrica de industrias y hogares. Conviene subrayar que las cifras y valoraciones recogidas aquí corresponden al análisis de Vidal y no a una previsión oficial.
El debate llega además en un momento de fricción geopolítica más amplia, con movimientos como la congelación de nuevas sanciones a Rusia por parte de Washington, que condicionan el tablero energético europeo de cara a los próximos meses.
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Elaborado a partir de información publicada por 20 Minutos Economía · Fuente primaria: documento original