Un estudio de Cornell con 25.880 encuestados sitúa el uso de bitcoin donde falla la banca
La encuesta de Cornell y Morning Consult en 25 países coloca a El Salvador, Venezuela y Nigeria a la cabeza del uso de bitcoin.

El instituto de política tecnológica de la Universidad de Cornell ha publicado un índice de adopción de bitcoin elaborado a partir de 25.880 entrevistas en 25 países. La conclusión principal tiene menos que ver con los mercados financieros que con los fallos de los sistemas bancarios y monetarios: el uso crece allí donde la moneda nacional pierde valor o donde abrir y mantener una cuenta bancaria resulta difícil. Lo recoge Merca2.
Cómo se hizo el estudio
El trabajo de campo se realizó entre el 16 de diciembre de 2024 y el 10 de marzo de 2025, con un cuestionario de 125 preguntas por participante. Lo firman el Brooks School Tech Policy Institute de Cornell y la consultora Morning Consult, con participación del Cornell Bitcoin Club, la Human Rights Foundation y la Reynolds Foundation. Los resultados se han difundido bajo el nombre de Bitcoin Adoption Index.
Conviene fijarse en qué mide exactamente el índice, porque condiciona la lectura: ordena a los países según la proporción de encuestados que han tenido bitcoin alguna vez en su vida. No dice cuántos lo conservan hoy ni con qué resultado económico. Es una medida de penetración histórica, no de tenencia actual.
Los primeros puestos no son plazas financieras
El ranking lo encabezan El Salvador, Venezuela y Nigeria. Ninguno es un centro financiero internacional. El propio informe subraya que los líderes son economías con monedas inestables y con dificultades para acceder a dólares o a servicios bancarios fiables.
El patrón encaja con la situación de cada país. En Venezuela, la hiperinflación y los controles de cambio empujaron pronto a parte de la población hacia activos digitales. En El Salvador, el bitcoin es moneda de curso legal desde 2021, aunque el propio Gobierno ha admitido que la adopción entre los ciudadanos fue más lenta de lo previsto. Y en Nigeria, uno de los mercados con más transacciones del mundo, su uso se intensificó tras la depreciación del naira.
Ella Hough, investigadora del instituto de Cornell, resume así el hallazgo: «Bitcoin funciona igual en todas partes, pero la necesidad que la gente tiene de él no». Según el informe, la percepción de herramienta de libertad financiera aumenta cuando la moneda local es menos estable, el acceso bancario está limitado o los controles de capitales son más estrictos.
Mucho uso, poco conocimiento
El dato más llamativo es otro: el 58% de los encuestados desconocía que la emisión de bitcoin está limitada a 21 millones de unidades, una de las reglas fundacionales del protocolo desde 2009. Es decir, buena parte de quienes lo han usado lo han hecho por lo que les resolvía en el día a día, no por entender su funcionamiento.
Esa brecha tiene consecuencias prácticas. Si casi seis de cada diez usuarios ignoran un elemento tan básico, cabe preguntarse cuántos saben custodiar una clave privada —la contraseña que da acceso a los fondos y cuya pérdida es irreversible— o identificar un fraude.
Dos usos distintos del mismo activo
El informe deja a la vista una divergencia. En Estados Unidos, la aprobación en enero de 2024 de los ETF al contado —fondos cotizados que replican el precio del bitcoin— lo ha incorporado a las carteras de gestoras e inversores institucionales. En buena parte del mundo en desarrollo, en cambio, sigue funcionando como vía para esquivar un sistema bancario deficiente.
Ninguno de los dos usos elimina la volatilidad. Un ahorrador que mantenga su dinero en bitcoin puede ver caer su saldo con fuerza en pocos días sin que nada haya cambiado en su entorno. Del lado regulatorio, en la Unión Europea el reglamento MiCA aplica desde finales de 2024 sus reglas completas a plataformas y emisores de stablecoins, con requisitos de identificación de usuarios.
Para el lector español, el encuadre es importante: la necesidad que el estudio detecta en Venezuela o Nigeria no se reproduce aquí con la misma intensidad, en un entorno de moneda estable y acceso bancario generalizado. El estudio retrata un problema concreto y la respuesta que una parte de la población le ha dado, no una recomendación de uso.
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Elaborado a partir de información publicada por Merca2 · Fuente primaria: documento original