Una startup de Barcelona abre su plataforma de especificaciones para código con IA
easyspecs.ai, de Spaii Labs, abre su acceso público con un nivel gratuito, 5 euros por repositorio al mes y un plan de equipos de 150 euros mensuales.

Una empresa tecnológica con sede en Barcelona ha abierto al público su plataforma para revisar las especificaciones de un desarrollo de software antes de que un agente de inteligencia artificial escriba el código. La propuesta llega en un momento en el que los equipos de programación generan mucho más código del que pueden revisar línea a línea.
Qué hace la plataforma
El producto es obra de Spaii Labs SL y se comercializa bajo la marca easyspecs.ai. Según la compañía, funciona en tres pasos. Primero analiza un repositorio conectado —admite GitHub, GitLab, Azure DevOps o Bitbucket— y genera documentación funcional del sistema, organizada en un árbol de conocimiento con funcionalidades, vistas, servicios, modelos de datos, infraestructura y pruebas. La empresa afirma alcanzar hasta un 98% de cobertura de líneas de código asignadas a esa documentación.
En segundo lugar, toma una petición de cambio en bruto y la contrasta con esa documentación, de modo que la intención del cambio se verifica frente al comportamiento real de la aplicación. Y en tercer lugar produce una especificación estructurada, pensada para que un responsable de producto pueda leerla sin abrir un solo archivo.
Las verificaciones, escritas a la vez que la especificación
El elemento que la empresa presenta como diferencial es lo que denomina Trust Spec: junto a cada especificación se generan las comprobaciones que permiten validar el resultado. Distingue dos tipos. Los llamados oráculos son condiciones de aprobado o fallo que una máquina puede ejecutar de forma automática. Las rúbricas son valoraciones que puntúa una persona —o un modelo de IA— siguiendo criterios fijados de antemano.
Las especificaciones incluyen además decisiones marcadas explícitamente como dentro de alcance, fuera de alcance o sin resolver. Los puntos sin resolver quedan bloqueados en lugar de pasar inadvertidos. Una vez aprobadas, las especificaciones se pueden llevar a herramientas de gestión de tareas como Jira y Linear, a entornos de desarrollo como VS Code, Cursor o Antigravity mediante extensiones, y a asistentes de programación como Claude Code, Codex o GitHub Copilot en modo de solo lectura.
"Una especificación solo es útil si puedes probar que el resultado coincide con ella", señala Carlos Guirao Capistany, cocreador y director de tecnología, que sostiene que las verificaciones no deberían improvisarse cuando el agente ya ha terminado su trabajo.
El cuello de botella que la empresa quiere atacar
La compañía sitúa su lanzamiento en el contexto del aumento de productividad asociado a los agentes de codificación. Cita el caso de OpenAI, que al presentar su especificación de orquestación Symphony el 27 de abril de 2026 explicó que sus ingenieros solo podían supervisar entre tres y cinco sesiones paralelas antes de que el cambio de contexto anulara la ganancia, y que tras retirar a los ingenieros del ciclo de despacho sus equipos internos multiplicaron por seis las pull requests fusionadas en tres semanas. Más código integrado significa más código que nadie lee en detalle, aunque alguien siga respondiendo cuando falla.
"Pasé quince años siendo responsable de código que no escribí personalmente", afirma Xesca Alabart, cocreadora y consejera delegada, que considera que esa es hoy la situación de cualquier responsable de ingeniería, pero con un volumen muy distinto. A su juicio, el punto donde se juega la calidad ha dejado de ser la revisión de código para pasar a la especificación. La empresa llama Trust Engineering a esta capa de verificación y la plantea como una categoría propia.
Precios y despliegue
El acceso está disponible ya. Hay un nivel gratuito con el que conectar un repositorio y ver el resultado del análisis. El plan Workbench cuesta 5 euros por repositorio y mes como precio de lanzamiento —10 euros de forma habitual— y permite al desarrollador usar sus propias claves de API de OpenAI, Anthropic, Google u OpenRouter, es decir, pagar el consumo de los modelos directamente al proveedor. El plan Factory cuesta 150 euros al mes e incluye la inferencia gestionada para toda una organización.
Para clientes corporativos, como entidades financieras, la empresa ofrece despliegues dentro de la nube privada o los servidores propios del cliente, con un módulo adicional de migración adaptado a una base de código de origen y destino concreta. El motor de documentación, explica la compañía, se probó inicialmente sobre un sistema heredado en Delphi de una farmacéutica, sin documentar y mantenido por personas que no lo habían programado.
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Elaborado a partir de información publicada por TusMedios (comunicado de prensa)