La Junta de Andalucía exige el B1 de idiomas en todas sus oposiciones
El título de inglés, francés o alemán pasa a ser requisito de entrada en los procesos selectivos de la Administración General andaluza.

Quien prepare unas oposiciones a la Administración General de la Junta de Andalucía necesitará algo más que el temario: acreditar un nivel B1 de inglés, francés o alemán se ha convertido en requisito obligatorio para poder participar en los procesos selectivos. La medida ya se aplica a las convocatorias abiertas este año y, según el Gobierno andaluz, se mantendrá en las siguientes. Lo cuenta Merca2, que recoge el debate que el asunto ha generado en el Parlamento autonómico.
Qué cambia exactamente
Hasta ahora, el idioma era en el mejor de los casos un mérito que sumaba puntos. A partir de estas convocatorias deja de ser un complemento del currículum y pasa a ser una condición de acceso: sin el título acreditado, el aspirante queda fuera del proceso con independencia de la nota que obtenga en los ejercicios. En la práctica funciona como un filtro previo, igual que la titulación exigida para cada cuerpo.
La exigencia no se ha anunciado con años de antelación, sino que se ha incorporado sobre la marcha a los procesos ya en marcha, que incluyen plazas procedentes de las ofertas de empleo público de 2023, 2024 y 2025. Junto al idioma, la Junta ha elevado también el nivel requerido en competencias digitales dentro de esos mismos procesos.
El argumento de la Junta
El consejero de Función Pública, José Antonio Nieto, defendió la decisión en la Cámara autonómica como una cuestión de sentido común. Su razonamiento tiene dos patas: la Administración necesita empleados polivalentes, capaces de cambiar de puesto, y atiende a una comunidad con un peso muy alto del turismo y una movilidad creciente de personas. «Son dos exigencias en las que venimos trabajando desde hace muchos años con los sindicatos», afirmó, en referencia al idioma y a la competencia digital.
La comparación que utiliza el consejero es la del sistema universitario andaluz, donde la normativa fija ya el B2 para obtener un título de grado, con un periodo transitorio que retrasa su aplicación plena a 2029. Las oposiciones se quedan, de momento, un escalón por debajo.
Las objeciones
El PSOE andaluz criticó en el Parlamento que el cambio llegue sin un aviso suficiente y planteó una segunda duda: que el requisito se aplique por igual a todos los puestos, sin distinguir aquellos en los que el idioma tiene un peso real en las tareas diarias y aquellos en los que apenas se usa. Los opositores, según las quejas trasladadas a la Cámara, apuntan en la misma dirección: quien llevaba meses o años preparando el temario sin contar con el idioma se encuentra ahora con un trabajo añadido, y con un gasto.
Porque el requisito tiene coste. Obtener un certificado oficial implica matrícula, preparación y tasas de examen, además del tiempo que resta a la preparación del temario. No altera el número de plazas en juego, pero sí la composición del grupo que compite por ellas: a corto plazo reduce la bolsa de candidatos.
Cuántas plazas están en juego
La Junta está desplegando por fases las plazas de las ofertas públicas aprobadas en los últimos ejercicios. La oferta de 2025, que sirve de base para estas convocatorias, contempla 976 plazas de personal funcionario, 1.526 de personal laboral y 64 de personal laboral indefinido no fijo: más de 2.500 plazas en total. A esa cifra se suman vacantes de años anteriores que quedaron sin cubrir y que se ofertan dentro de los mismos procesos.
Las convocatorias combinan turno libre y promoción interna y se publican por categorías en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, donde figuran las bases, el temario, las pruebas y el plazo de instancias de cada cuerpo. El idioma se acredita aportando el título correspondiente junto al resto de documentación, y la inscripción se tramita por vía electrónica en la sede de la Junta.
Qué queda por concretar
Dos cuestiones siguen abiertas. La primera es el calendario: la exigencia se ha aplicado con los procesos ya iniciados, de modo que el margen para quien aún no ha empezado a preparar el certificado es estrecho. La segunda es si el requisito acabará modulándose por perfiles, como ha pedido la oposición en el Parlamento. Mientras eso no ocurra, la lectura para el opositor andaluz es directa: el B1 ya no suma puntos frente a otros candidatos, simplemente permite presentarse.
Fuente: Merca2, a partir del debate parlamentario y de las convocatorias publicadas en el BOJA.
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Elaborado a partir de información publicada por Merca2 · Fuente primaria: documento original